Una de las características más iluatrativas de los gatos es su afición a subirse sobre los regazos de sus amos para dormir encima de ellos. No importa el lugar de el cuerpo: las piernas, la espalda, la panza, o la cabeza misma. Se acomodan ahí nomás, y ronronean de contentos, hasta quedarse dormidos. Aquí, los curiosos motivos.
1. Buscan comodidad y calidez:
Los gatos duermen una enorme parte del día, y tienen que sentirse cómodos y calentitos. Para dormir, lo mismo: ¿qué mejor fuente de calor y colchón que el cuerpo de su dueño o dueña? Y ya tapado con sábana y mantas, un dueño es más calentito todavía. ¡Dale calor a tu gato!
Amamos su ronroneo para dormir.
2. Se sienten más seguros:
La naturaleza felina de los gatos hace que tengan el alerta mucho más encendido que otros animales, por lo que necesitan sentirse muy seguros donde sea que estén. Y no hay mejor lugar que cerca de sus dueños para que se sientan así. Cuando pierden su seguridad, se erizan y su posición corporal cambia totalmente. Un gato feliz difícilmente está erizado, su mirada es excepcionalmente tierna.
Ellos también nos transmiten seguridad.
3. Quieren protegernos:
¿Por qué hay tantas mujeres solteras a las que les gusta tener gatos? Ellos tienen un potente instinto protector, tanto sobre sí mismos como sobre sus amos. Según estudios, dormir en la cama con ellos asegura su bienestar, a la vez que ellos protegen a sus dueños de energías negativas que pululen por ahí. Dicen que cuando llegas a casa cargada con mala onda, abrazar a tu gato puede ser un gran catalizador.
Son cariñosos y protectores.
4. Es una demostración de amor a sus dueños:
Terminemos con la farsa de que no son cariñosos. También necesitan estar acompañados y recibir mimos. Ronronear, dar cabezazos, saltar sobre tu regazo y dormir sobre alguna parte de tu cuerpo es su manera de demostrarlo. Para ellos es la oportunidad de estar con vos. Pero puede que a vos no te guste; en ese caso, podés elegir un rincón de la casa no muy frío para la cama del gatito. Armale un rincón atractivo, con una casita o un pequeño colchón, y acostumbralo a descansar ahi. Con paciencia y amor, se va a adaptar.
Cuanto más te aman, más se refiegan.