La inflación de la Ciudad de Buenos Aires logró una desaceleración en agosto al marcar 1,7%, el registro más bajo en el último año y un fuerte descenso en relación al 2,9% de julio. La interanual quedó en 33,3% y se espera que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) registre una cifra similar para el resto del país. Sin embargo, los indicadores de consumo no repuntan y todo indica que la principal responsable de este logro es la recesión.
De acuerdo al informe presentado por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), en lo que va de 2026 la inflación de CABA fue de 21,5%, aunque a la hora de comparar la interanual de agosto con la de julio, hubo un crecimiento de 0,1% en la última medición. En agosto, el rumbo de la desaceleración se recuperó luego de que en junio se lograra -por primera vez en más de un año- una cifra como la actual, que esté por abajo de los 2 puntos.
A la cabeza de los incrementos estuvieron los seguros y servicios financieros con 3,8%, el equipamiento y mantenimiento del hogar con 2,7% y las bebidas alcohólicas y tabaco; y lo que es vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que estuvieron en 2,6%. Del otro lado del número se hallaron las prendas de vestir y el calzado, con un -0,7% y los Restaurantes y hoteles con un -0,1%.
La ansiedad para que el INDEC revele el nuevo indicador de inflación general es alta en la gestión nacional, ya que de acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) también se encontraría en un 1,7%, algo que respaldan diferentes consultoras que ubican al indicador entre el 1,4% y el 1,9%. Si bien la idea es presentarlo como un logro, en los hechos la baja de la inflación está anclada en un consumo que no repunta y una recesión que no frena.
En ese sentido, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) emitió un informe en los primeros días de septiembre en el que destacaron una caída interanual de las ventas minoristas de las pymes del 0,2% en agosto, que cuando se compara con julio expone un retroceso del 2,7%, que completa una contracción acumulada del 2,4% en lo que va de 2026. Las razones que elaboraron están vinculadas a una marcada reducción del poder adquisitivo y un crecimiento del precio de los servicios y el endeudamiento.
Los empresarios pymes consultados en la medición de la CAME también expusieron un escenario complicado en cuanto al consumo. El 46,5% confirmó que tiene una situación peor en relación al anterior agosto, mientras que sólo el 6,1% confirmó encontrarse en una mejor situación económica y financiera. A su vez y contradictoriamente, de cara al siguiente año, el 42,8% de los comerciantes cree que estará mejor y un 13,3% considera que empeorará. Sin embargo, 57,9% de los entrevistados negó que sea un buen momento para invertir en sus negocios.