Lionel Messi volvió a hacer historia y conquistó un nuevo título con el Inter Miami, el número 48 de su carrera, pero la celebración tuvo una escena inesperada: apenas levantó la Campeones Cup, el capitán argentino protagonizó un fuerte cruce con Don Garber, comisionado de la MLS.
La noche había sido perfecta desde lo deportivo: el Inter Miami venció 2-0 a Cruz Azul en la final, con un gol de Messi —el número 100 desde su llegada al club— y otro de Carlos Henrique Casimiro. Además, el argentino fue elegido el mejor jugador del partido y volvió a ser determinante en una nueva conquista.
Sin embargo, cuando se cruzó con Garber durante la foto del plantel, Messi cambió por completo la expresión. El dirigente sonreía y parecía querer hablarle, pero Lio se plantó, lo miró fijo y le espetó: "Vos conmigo no". El gesto serio, la mirada y la forma de mover la boca dejaron claro que la bronca venía acumulada.
Después de levantar el trofeo, besar a Antonela Roccuzzo y abrazarse con sus compañeros, Messi volvió a cruzarse con el comisionado. La tensión no desapareció y el argentino volvió a marcar distancia, en una escena que rápidamente se viralizó: copa en mano, sonrisa para el equipo y cara de pocos amigos para Garber.
El enojo tiene historia. En 2025, Messi no participó del MLS All Star Game porque priorizó su estado físico después de disputar nueve partidos en 30 días. La MLS lo sancionó con un partido de suspensión. "De acuerdo a las reglas de la liga, cualquier jugador que no participe en el Juego de Estrellas sin previa aprobación de la liga no es elegible para competir en el próximo partido de su club", había informado la organización.
Garber también había defendido aquella decisión: "Tenemos una política de larga data sobre la participación en el Juego de las Estrellas, y tuvimos que hacerla cumplir. Fue una decisión muy difícil". Messi cumplió la sanción, pero evidentemente no archivó el episodio y la final terminó demostrando que puede ganar la copa y, al mismo tiempo, mantener abierta la carpeta de asuntos pendientes.
Después llegó la parte más tierna de la noche. Todavía con la camiseta empapada, Messi se reencontró con Thiago, Mateo y Ciro. En uno de los videos, Thiago y Mateo lo abrazaron y parecieron ayudarlo a sostenerse después del desgaste de los 90 minutos, la celebración y la vuelta olímpica.
Thiago y Mateo corrieron hacia Messi y se lanzaron a sus brazos pero el momento más gracioso quedó para Ciro; El menor de los hijos se acercó, le acarició la espalda a su padre y descubrió que la camiseta estaba empapada.
Entonces miró su mano, la olió y realizó un gesto de asco y horror ante lo que percibió. Lionel Messi no pudo contener la risa, le dio un beso en la mejilla y siguió celebrando, mientras la escena familiar resumía la otra cara de la noche: después de la furia con Don Garber, el capitán se entregó a la ternura, el amor y las carcajadas de sus hijos.