La deuda dejó de ser una herramienta para convertirse en una trampa cotidiana. Un informe elaborado por el analista Mati Fernández, a partir de los microdatos de la Central de Deudores del Banco Central y del padrón de ARCA, mostró que 5,86 millones de argentinos y argentinas tenían deudas atrasadas en junio de 2026.
La cifra representa al 27,1% de los deudores relevados, mientras que la morosidad concentra el 15,5% del monto total adeudado, pero, hay algo particular y es que no todos deben grandes sumas. La mayoría está atrapada en montos relativamente bajos, pero imposibles de afrontar cuando los salarios pierden frente al costo de vida.
El 17% de los morosos debe menos de $100.000 y casi el 40% adeuda menos de $400.000, mientras que en el otro extremo, el 14,5% de las personas con mayores obligaciones concentra el 73% del monto total en mora.
Es decir: mientras casi cuatro de cada diez morosos enfrentan deudas inferiores a $400.000, un grupo mucho más pequeño acumula casi tres cuartas partes del dinero impago.
Quiénes son y cuánto deben los morosos
- Bancos tradicionales. Concentran alrededor del 65% del dinero en mora; las entidades privadas explican el 45% del monto total y el 27% de las personas morosas. La mediana de deuda atrasada en este segmento es de $1.458.000. Los bancos públicos reúnen otro 20% del volumen.
- MercadoLibre/Mercado Pago. Tienen al 19% de las personas morosas, pero apenas el 2,9% del monto total en mora. La mediana de deuda atrasada es de $116.000. El análisis atribuye esta diferencia a la expansión de la inclusión financiera y al otorgamiento de créditos de montos relativamente bajos y con demasiado fácil acceso.
- Crédito rápido no bancario. Incluye empresas como Credicuotas, Moni, Waynicoin y Mins que reúne al 22,6% de las personas en mora y el 7,7% del monto total adeudado. La mediana de deuda ronda los $500.000. La tasa promedio de mora llega al 52%, con niveles superiores en algunas entidades. Es unos de uno de los segmentos más delicados para quienes necesitan dinero urgente y terminan enfrentando condiciones cada vez más difíciles.
- Tarjetas no bancarias. Forman parte del conjunto que concentra, junto con casas de electrodomésticos y supermercados, aproximadamente el 35% de las personas con atrasos.
- Casas de electrodomésticos. Están dentro del mismo bloque de financiamiento al consumo que las tarjetas no bancarias y los supermercados. En conjunto, los tres sectores representan alrededor del 14% del volumen total en mora.
- Supermercados. Forman parte de ese35% de personas morosas y del 14% del dinero atrasado que concentran, en conjunto, las tarjetas no bancarias, las casas de electrodomésticos y las cadenas supermercadistas.
El grupo más golpeado es el de los jóvenes de entre 18 y 25 años: la cantidad de deudores en esa franja aumentó 38%, mientras que la tasa de mora pasó del 24,7% al 40,8%.
La mediana de deuda atrasada entre los jóvenes es de $282.000. No se trata, en la mayoría de los casos, de grandes inversiones ni de consumos suntuarios: son montos vinculados con el acceso al crédito, el consumo diario y la necesidad de sobrevivir en un mercado laboral cada vez más precario.
Al mismo tiempo, y tal vez lo más preocupante es que cayó el ingreso de nuevos deudores al sistema: las entradas mensuales bajaron de aproximadamente 840.000 a 542.000 personas, mientras que las salidas de personas que lograron ponerse al día permanecieron relativamente estables, en torno a 450.000.
Mientras tanto, Milei sostiene que "no hay números de crisis"
En medio de esta radiografía, Javier Milei planteó en una reunión de Gabinete que los indicadores de morosidad "no reflejan una situación de crisis". Según trascendió, el Presidente ratificó que el Gobierno no asistirá a las personas endeudadas y luego abandonó la reunión molesto, convencido de que la sociedad no reconoce sus supuestos logros económicos.
Así las cosas, mientras el informe registra casi seis millones de personas con deudas atrasadas, el Presidente observa los números desde una sala de reunión y concluye que no existe una crisis.
Días atrás, durante un acto en la Bolsa de Rosario, Milei se había referido a los endeudados con una frase que expuso su mirada sobre el problema: "se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no" y la ya casi inolvidable frase: "Nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse".
La desconexión entre la dirigencia libertaria y el pueblo argentino es una distancia sideral. De un lado, millones de personas con deudas pequeñas que no pueden pagar. Del otro, el presidente Javier Milei y su séquito de lúgubres funcionarios miran los porcentajes, niegan la crisis y le explican a quienes están atrapados que nadie les puso una pistola en la cabeza.