Nepal, un país ya acostumbrado a los embates de la naturaleza, enfrenta nuevamente la furia de las aguas. A solo un mes de las mortíferas crecidas que devastaron la región, las fuertes lluvias vuelven a azotar con una intensidad implacable, dejando a su paso un rastro de destrucción y muerte. Esta vez, más de 100 personas han perdido la vida en Nepal y el noreste de India, mientras que los deslizamientos de tierra y las inundaciones todavía amenazan a miles.
En el vecino estado indio de Uttar Pradesh, las precipitaciones fueron implacables desde el viernes pasado. En solo tres días, 81 almas se perdieron, víctimas de un temporal que ha convertido caminos en ríos y puentes en escombros. Las comunidades se encuentran aisladas, enfrentando no solo la pérdida de vidas humanas, sino también la devastación de sus tierras y propiedades.
En Nepal, la situación es igualmente desesperante. La Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres confirmó al menos 27 muertes, mientras que las advertencias sobre posibles inundaciones repentinas mantienen a la población en vilo. La amenaza es real y constante, con 49 de los 77 distritos en estado de alerta por desastre.
Los agricultores nepalíes, que dependen de las lluvias para sus cosechas, se encuentran atrapados en un irónico dilema. Las precipitaciones, que deberían ser un alivio para sus campos, transformaron sus tierras en ciénagas improductivas. Más de 2.000 hectáreas fueron anegadas y cientos de animales murieron, dejando a las comunidades rurales al borde del colapso económico.
Imágenes desgarradoras del distrito de Chitwan muestran ríos furiosos desbordándose, engullendo viviendas y templos. En medio del caos, los residentes buscan refugio en los tejados, esperando que las aguas retrocedan y les permitan regresar a lo poco que queda de sus hogares.
Estas lluvias llegan apenas unas semanas después del desastre catastrófico cerca de la frontera con China, donde el derrumbe de un glaciar provocó deslizamientos e inundaciones repentinas, cobrando más de 1.450 vidas. Los recuerdos aún frescos de esa tragedia agravan el miedo y la incertidumbre que ahora se ciernen sobre Nepal.
Mientras tanto, en Tailandia, las fuertes lluvias también han causado estragos; así las coas, Bangkok fue declarada zona de desastre después de recibir casi 300 mm de lluvia en 48 horas.