Los británicos se acercan a un nuevo "día D". Este jueves deberán decidir el futuro de la relación entre la isla y la Unión Europea, en el referéndum popularmente conocido como Brexit (por British exit o "salida británica"). Votarán en medio de la conmoción por el asesinato de Jo Cox, la parlamentaria laborista que militaba por la permanencia.
Está en juego el futuro de la isla.
Los discursos y las apariciones mediáticas volvieron este domingo, con un tono más moderado que el que se venía mostrando antes del crimen. El electorado está fuertemente dividido.
El primer ministro David Cameron, que lidera la campaña para quedarse, advirtió a los votantes que los espera "una elección existencial" e instó a reflexionar sobre el impacto económico que podría tener la salida.
"¿Realmente he oído algún argumento que me convenza del hecho de que dejar la UE es lo mejor para la seguridad económica de mi familia?", fue su pregunta retórica en el Sunday Telegraph. En esa línea, el FMI cree que esa decisión podría suponer un "riesgo a largo plazo" para la economía británica.
Los defensores de la campaña rival Leave ("salir) piensan de otra manera. "No creo que la salida de la UE empeore la situación económica, más bien pienso que iría a mejor", dijo el vocero Michael Gove.
Nigel Farage, del ala derecha del Partido Independiente UKIP, sugirió que el asesinato de Cox fue negativo para la campaña por la salida: "Nosotros tuvimos nuestro momento antes de esta tragedia".
Pero en UKIP no están dispuestos a abandonar su discurso. El argumento central es que la UE fracasó en el abordaje de los controles migratorios y que ahora los países de la unión están invadidos por radicales y extremistas.
A quick backstage look at the audience supporting #brexit in #Newcastle tonight pic.twitter.com/4J7wFIC2FL
- Dan Jukes (@DanJukes17)
Los planteos a favor del miedo tiene un efecto moderado en los británicos. Los londinenses, de hecho, eligieron por primera vez en la historia a un alcalde musulmán.
Sadiq Khan, alcalde de Londres.
La última encuesta muestra que el 45% de los electores votaría por la permanencia, contra el 42% que elegiría salir. Es un mejor escenario que el que tenían los partidarios de la permanencia antes de la muerte de Jo Cox.