En la Casa Blanca hay una medalla de oro que no sirve para nada. Se la regaló María Corina Machado a principios de año, pero en Noruega aclararon enseguida que el premio no se transfiere. Así que Donald Trump volvió a la carga: este viernes se anuncia el Nobel de la Paz 2026 y el presidente de Estados Unidos ya avisó que lo merece.
Lo dijo ante periodistas, con la modestia de siempre. Antes de pedir el suyo, contó cómo recibió el ajeno: "La última vez se lo dieron a una joven, que era una persona fabulosa. Y ella dijo que no lo merecía, que yo lo merecía. Y me lo dio", expresó y completó: "Yo dije: 'Vaya, qué honor'". Un honor que, por lo visto, duró poco.
Machado ganó el Nobel de la Paz 2025, anunciado el 10 de octubre del año pasado, por su lucha en favor de los derechos democráticos y una transición pacífica en Venezuela. En enero de 2026 viajó a Washington y, en plena reunión en la Casa Blanca, le entregó la medalla a Trump.
La respuesta de Oslo llegó rápido. El Instituto Nobel Noruego recordó es intransferible: la medalla puede cambiar de dueño, pero el premio, sus fundamentos y el título quedan para siempre con quien lo ganó. Trump se quedó con el metal y Machado con el Nobel.
Según el presidente, la venezolana le aseguró que no había "nadie en la historia del Premio Nobel" que lo mereciera más que él. Del comité, ni una palabra.
El currículum de la paz, según Trump
Para justificar su candidatura, el mandatario presentó sus logros sin falsa humildad: "Resolví ocho guerras. Otra está por venir. Recuperé a todos los rehenes", dijo aunque no aclaró cuál es la guerra que viene ni a qué rehenes se refería.
En la misma línea dijo: "Hice cosas que nadie más ha hecho jamás. No estoy presumiendo. Solo les estoy diciendo los hechos", expresó y afirmó que "probablemente ningún presidente ha resuelto guerras" y que él resolvió "ocho guerras, y grandes", con las que salvó "millones y millones de vidas".
Además, sobre Irán expresó: "Detuve quizá la aniquilación total del mundo porque Irán nunca tendrá un arma nuclear". Y agregó que otros presidentes "deberían haberlo hecho antes".
Los hechos, en cambio, no acompañan tanto. No hay un acuerdo de paz con Irán, la guerra entre Rusia y Ucrania sigue abierta, y varios de los conflictos que cuenta como resueltos todavía tienen tensiones o episodios de violencia. Trump admitió que no sabe qué decidirá el comité, pero ya dejó planteada la sospecha: "No sé cuáles serán sus decisiones. Tienen reputación de quizá no dárselo a personas como yo".
Y por si el veredicto no le gusta, se adelantó con la conclusión: "Lo reciba o no, he hecho mucho más, y creo que sería un gran descrédito para ellos". Aclaró, eso sí, que no lo decía "con desprecio".
Además no podía faltar su antecesor demócrata. Barack Obama recibió el Nobel en 2009, en los primeros meses de su mandato, y Trump nunca lo digirió: "Obama lo recibió y no hizo nada, todavía no sabe por qué lo recibió". El comité lo había premiado entonces por sus "esfuerzos extraordinarios para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos".
Este año hay 287 candidaturas, entre personas y organizaciones. Donald Trump figura entre los nombres que se propusieron públicamente, aunque el comité guarda en secreto las nominaciones durante 50 años. El ganador se conocerá este viernes en Oslo y la ceremonia será, como siempre, el 10 de diciembre; si no gana, en la Casa Blanca quedará una medalla prestada y un presidente seguro de que el problema es de Noruega.