Lo que antes se decía en voz baja, ahora lo dice en público el propio secretario del Tesoro de Estados Unidos. Scott Bessent reconoció que la asistencia financiera a la Argentina de Javier Milei no fue solo una cuestión económica: sirvió para cambiar el mapa político de América Latina a favor de Washington. Y avisó, sin ningún tipo de vergüenza, que pueden volver a hacerlo.
"Diría que la estabilización de Argentina ha propiciado un cambio radical en América Latina, algo generacional o quizá sin precedentes en la historia: nunca antes habíamos tenido a tantos países latinoamericanos aliados con EEUU", afirmó Bessent en una entrevista con Axios.

Cuando le preguntaron si Washington volvería a usar ese tipo de herramientas en Argentina o en otros países, la respuesta fue corta y brutal: "¿Podríamos volver a hacerlo? Por supuesto".
La frase deja poco margen para la interpretación. El funcionario que maneja la billetera de la principal potencia del mundo admite que el rescate a un gobierno amigo tuvo un rédito político regional, y lo ofrece como un modelo repetible.
Las declaraciones vuelven a poner sobre la mesa el respaldo de Donald Trump al gobierno libertario. Durante 2025, Estados Unidos compró pesos y puso a disposición de la Argentina una línea de swap por USD 20.000 millones, medidas que apuntaron a estabilizar el mercado cambiario y a evitar que la crisis económica se profundizara.
En otras palabras: cuando al Gobierno de Milei se le quemaban los papeles, la Casa Blanca puso la plata. Y ahora Bessent cuenta para qué sirvió. El contexto actual no es menor ya que las condiciones financieras internacionales se endurecieron, y eso impacta de lleno en los bonos argentinos, en el riesgo país y en las chances de volver a conseguir financiamiento en los mercados.

El secretario del Tesoro también buscó quitarle dramatismo a la escalada de los rendimientos de los bonos estadounidenses, después de que la tasa del Treasury a diez años tocara brevemente su nivel más alto desde 2002: "Me preocuparía si estuviéramos ante algún tipo de subida atípica", sostuvo. Según él, se trata de una tendencia global y no de una huida de los inversores de la deuda norteamericana: "No estamos viendo que la gente venda bonos del Tesoro para comprar bonos alemanes o japoneses".
Bessent también rechazó las advertencias sobre una posible burbuja de la inteligencia artificial. Argumentó que empresas como Microsoft, Alphabet y Meta están comprometiendo cantidades significativas de capital, mientras que compañías dedicadas directamente al desarrollo de IA, como Anthropic y OpenAI, muestran un fuerte crecimiento de sus ingresos.

Por último, se mostró optimista sobre la crisis energética derivada de la guerra con Irán, que ya lleva ocho meses y disparó los precios del petróleo y los combustibles. "Superaremos este conflicto con Irán; creo que el suministro de petróleo mejorará", aseguró. Y anticipó: "La crisis energética se disipará".
Optimismo para todo, entonces. Pero la frase que va a quedar es otra: la de un funcionario estadounidense que cuenta, sin vueltas, que rescatar a Javier Milei fue un buen negocio político para Washington y que el manual está listo para usarse de nuevo.

