Los atacantes filmaron la golpiza y la publicaron como si fuera un trofeo. Un grupo de jóvenes, algunos en bicicleta y otros a pie, atacó con palos a mujeres trans en los bosques de Palermo, sobre la avenida de los Ombúes y Andrés Bello, a metros de Figueroa Alcorta y del Lago de Regatas. Las imágenes, que ellos mismos subieron a las redes, muestran cómo las insultan y les tiran palos, conos y hasta una cubierta.
Las víctimas son trabajadoras sexuales que suelen estar en esa zona, según contó el cronista Sebastián Domenech desde el lugar. Los agresores las atacaron "a los palazos". Todavía no se sabe qué desató la agresión, pero la escena habla por sí sola: un grupo de varones jóvenes que eligió como blanco a mujeres trans, con violencia física e insultos.
Lo que impidió que la situación pasara a mayores fueron los testigos; vecinos y automovilistas que pasaban por Figueroa Alcorta vieron el tumulto, llamaron a la Policía y algunos frenaron y se acercaron. Es una zona muy transitada, con gente que corre y hace ejercicio, y estos días con más autos de lo habitual por los desvíos hacia la avenida Lugones.
Cuando llegó la Policía, ya no había nadie: las mujeres trans y los jóvenes se habían ido corriendo o en bicicleta. "No hubo heridos de gravedad, no hubo detenidos", informó Domenech, que también señaló que hace falta al menos un pequeño puesto policial en la zona.
El detalle más inquietante es que los propios agresores difundieron el video. "Para ellos fue una hazaña", dijo el periodista Nacho Otero, que habló de un ataque homofóbico. En realidad, el término preciso es trans odio, o violencia transfóbica: la agresión está dirigida contra mujeres por su identidad de género. Exhibirla en las redes muestra algo grave: quienes lo hicieron creían que no iban a tener consecuencias.
El caso de Palermo no es aislado. Hace apenas una semana BigBang contó el ataque homoodiante en Tucumán, donde una pareja gay, Francisco Blasetti García e Iván, fue golpeada en un edificio de calle Muñecas. La familia de las víctimas señala a un fisicoculturista y a su padre, de apellido Otero. Francisco terminó en terapia intensiva y, hasta donde se sabe, los acusados no fueron detenidos.
En los dos casos el patrón se repite: varones que atacan a personas de la diversidad sexual por ser quienes son, víctimas que terminan heridas o escapando y una respuesta institucional lenta. Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, en 2025 estos crímenes crecieron un 70% en la Argentina, y las mujeres trans y travestis están entre las principales víctimas.
Los discursos de odio no se quedan en las redes: terminan en la calle. Un video subido como un trofeo, una paliza en un edificio, palos en un parque. El ataque a mujeres trans en Palermo es otro capítulo de una violencia que crece mientras los responsables siguen libres.
Ante situaciones de violencia por identidad de género u orientación sexual, la Línea 144 brinda asistencia gratuita las 24 horas.