Creer o reventar: Adrián Ravier tuvo que salir a explicar que Javier Milei no busca repetir la aventura militar de Leopoldo Fortunato Galtieri en Malvinas. Durante su conferencia de prensa en la Casa Rosada, el vocero presidencial negó cualquier hipótesis de conflicto bélico y marcó diferencias entre el reclamo actual y la decisión de la dictadura de invadir las islas en 1982.
"Es un anuncio diplomático, pacífico y no militar. No existe ninguna hipótesis de conflicto bélico en este sentido", afirmó Ravier. El funcionario respondió así a las comparaciones entre el discurso de Milei y la política adoptada por el dictador Galtieri, quien terminó arengando a una multitud en Plaza de Mayo mientras el país se encaminaba hacia una guerra contra el Reino Unido.
"Cualquier relación que se quiera establecer nos parece equivocada", sostuvo Ravier. Y agregó: "Claramente, el reclamo que todos pudieron escuchar en la cadena nacional es pacífico y diplomático, no militar. Es totalmente distinto. Además, este es un gobierno democrático".
El vocero también negó que Estados Unidos vaya a financiar o participar materialmente en la construcción de la base naval anunciada para Tierra del Fuego: "La base será ciento por ciento argentina. No existe colaboración material de Estados Unidos para construirla", aseguró.
Ravier reveló que Milei le pidió al ministro de Economía, Luis Caputo, que incluya en el Presupuesto 2027 las partidas necesarias para financiar la obra. Según explicó, la ubicación tendrá importancia estratégica no solo por Malvinas, sino también por su proyección hacia la Antártida: "Nosotros creemos que el Reino Unido es el pasado y que la Argentina es el futuro", sostuvo.
Ravier también explicó el alcance de las sanciones contra las empresas vinculadas con la exploración y explotación de hidrocarburos en las aguas que rodean a las islas. "Cualquier empresa o proveedor asociado con la exploración o explotación en la zona de Malvinas no podrá celebrar acuerdos con el Gobierno argentino, adherir al RIGI, recibir incentivos fiscales ni participar, por ejemplo, de la explotación de Vaca Muerta", detalló.
El vocero también se refirió a una eventual visita de Milei a Londres: "Por el momento, no está confirmada la presencia del Presidente en Londres", dijo y agregó: "No tengo fechas ni confirmación del viaje, aunque sé que está entre las posibilidades".
Ravier negó, además, que Milei le haya pedido a Donald Trump que intercediera ante el Reino Unido: "No hubo un acuerdo con Estados Unidos para construir la base naval. Tampoco existió un pedido del presidente Milei a Donald Trump para que revea la situación con Inglaterra", precisó.
La arenga de Galtieri que terminó en guerra
El 2 de abril de 1982, la dictadura argentina desembarcó en las Islas Malvinas y recuperó el control del archipiélago por la fuerza. Ocho días después, el sábado 10 de abril, Leopoldo Galtieri salió al balcón de la Casa Rosada frente a una multitud convocada para respaldar la ocupación.
En medio de la euforia nacionalista, el dictador lanzó una frase que quedó grabada en la historia: "Si quieren venir que vengan. Les presentaremos batalla". La multitud respondió con entusiasmo, sin conocer todavía la dimensión del conflicto que comenzaba ni la enorme desigualdad militar entre la Argentina y el Reino Unido.
Antes de esa arenga, en Plaza de Mayo se habían escuchado consignas políticas, banderas de la UCR, de la CGT y hasta la Marcha Peronista, que fue rápidamente censurada y silenciada durante la transmisión oficial. Galtieri presentó la concentración como una muestra de unidad nacional y afirmó: "Acá están reunidos obreros, empresarios, intelectuales. Todos los órdenes de la vida nacional en la unión nacional en procura del bienestar del país y su dignidad".
Luego habló de la "voluntad del pueblo argentino", celebró la solidaridad de otros países de la región y advirtió que el país estaba "dispuesta a escarmentar quien se atreva a tocar un metro cuadrado del territorio". La euforia, sin embargo, duró poco: la guerra terminó el 14 de junio con la rendición argentina.
El conflicto dejó 649 soldados argentinos muertos; Leopoldo Galtieri fue condenado años más tarde por su responsabilidad en la conducción de la guerra y crímenes de lesa humanidad durante la dictadura.