La industria del calzado atraviesa una crisis que ya no se mide solamente en fábricas cerradas o máquinas completamente detenidas. También se ve en los locales que no logran pagar el alquiler, en los talleres que trabajan sin saber cómo cubrir los salarios mensuales y en las familias que dejaron de comprar zapatos porque no tienen un peso disponible.
Jorge Zurubía fabrica calzado desde hace 40 años y, junto a compañeros y compañeras de Zapateros Unidos, convoca a una movilización para este miércoles 9 a las 16 horas en la zona de Avenida Mosconi y General Paz.
El reclamo busca visibilizar la situación del sector en la provincia de Buenos Aires y en el resto del país, además de sumar a otros trabajadores, cámaras empresarias, jubilados y gremios. Lo cierto es que hace apenas una semana, convocaron a marchar y tuvo una vasta convocatoria: "Vinieron 300 personas y esta movilización pensamos que va a ser muchísimo más, porque la situación nuestra es terrible, terrible. Yo soy fabricante de calzado hace 40 años", explicó Zurubía en diálogo con BigBang.
El fabricante, de 74 años, aseguró que no recuerda una crisis semejante en toda su trayectoria: "Nunca. Yo conozco el tema desde el Rodrigazo. O sea, desde junio del '70 y ahora tengo 74 años. Tengo familia de zapateros porque esto lo empezó mi viejo y lo continuamos nosotros y ahora está mi hijo también metido, estamos todos en la pelea realmente", relató.
La situación no afecta solamente a quienes fabrican zapatos. También golpea a los empleados, proveedores, comercios y distribuidores: "No solamente los fabricantes textiles... a los fabricantes de todo el país; estamos en la misma crisis y somos todos iguales, más allá del sector que ocupemos en la producción, lo mismo pasa con FATE o granja Tres Arroyos", sostuvo con amargura sobre los despidos masivos de la fábrica de neumáticos y de alimentos respectivamente.
En la misma línea, agregó: "En definitiva somos todos laburantes y estamos todos pasando una situación terrible. Yo soy fabricante, pero tenemos a los empleados, a los proveedores y a los que le vendemos, los comercios, están todos esquilmados. Es de terror. Todos los días están cerrando comercios, y por supuesto la cadena de pagos está cortada totalmente".
Locales que no pueden abrir la caja
Zurubía explicó que no quiere arriesgar una cifra concreta sobre la cantidad de comercios que cerraron, pero describió un panorama desesperante: "No sería justo darte una cantidad pero hay un montón, porque los alquileres no se pueden bancar ya con lo que se vende; hay gente que que no abre caja en el día", contó.
En su propia familia también deben hacer malabares para sostener los negocios: "Nosotros también tenemos dos negocios y estamos, que cerramos, que no cerramos porque estamos peleando para cubrir sueldos y pagar el alquiler", explicó.
El aumento de los servicios agravó todavía más el problema: "Sí, los servicios son de terror: han aumentado la luz aumentó un 1500%. Esas cosas después en nuestras casas nos pasa, el gas, el agua", afirmó.
El fabricante cuestionó las políticas económicas y aseguró que la apertura importadora está golpeando a la producción local: "Esto es una política del Fondo Monetario. No jodamos. Este que está ahora de presidente es un payaso: solamente ejecuta lo que le dice Federico Sturzenegger, Luis Caputo, Karina, Patricia Bullrich, Santiago Caputo", lanzó y, sobre las importaciones, aclaró: "Con el tema de la importación nos fusilan, porque considero buena la importación, pero ponerle aranceles, como hace Estados Unidos".
La caída del consumo aparece como uno de los principales motivos de la crisis. Zurubía contó que los fabricantes intentan bajar precios y multiplican las promociones, pero aun así las ventas no repuntan: "Esperamos una gran convocatoria porque la situación ya la hablamos recién, es desesperante. Igualmente, el problema no solo está ahí —en las importaciones— porque si no hay consumo, hoy te digo que estamos haciendo ofertas de ofertas de ofertas, y la gente no consume porque no hay un mango", explicó.
El fabricante habló con sus obreros y recibió una respuesta que resume la profundidad del problema: "Nosotros lo hablamos con nuestros obreros y me dicen, '¿Qué qué querés que compre yo?' Si la verdad que no pueden ni comprar los zapatos que hacemos. Es terrible".
La movilización comenzará en Avenida Mosconi y General Paz porque tal como lo contó Zubiría, allí se encuentra Lomas del Mirador, uno de los centros neurálgicos de la actividad zapatera. La expectativa es que, después de la concentración, puedan sumarse otras cámaras, jubilados y organizaciones sindicales para avanzar hacia Plaza de Mayo.
Para Zurubía, el reclamo excede por completo al sector del calzado: "Acá nadie se salva solo y como nadie se salva solo, proponemos unirnos con los demás porque acá el problema no es de gremios. El problema es del país, de la situación que estamos pasando", afirmó.
El fabricante recordó el cierre de grandes plantas vinculadas con marcas como Adidas y Nike en distintos puntos de la provincia y del país. Mencionó fábricas que bajaron sus persianas en Coronel Suárez, 25 de Mayo, Chivilcoy y el sur argentino. Este miércoles, los zapateros esperan que la marcha sirva para demostrar que detrás de cada persiana baja hay trabajadores, familias y un oficio que todavía intenta sobrevivir.