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Corrupción

Por mucho menos que a Adorni, Trump echó a su funcionaria que usaba vuelos oficiales para su propio beneficio

Mientras tanto, Milei le sostiene la vela a su Jefe de Gobierno.

21 Abril de 2026 12:32
Lori Chavez-DeRemer

En un giro que podría haber sido sacado directamente de un guion de Picky Blinders, la secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Lori Chavez-DeRemer, presentó su renuncia tras verse envuelta en un escándalo de corrupción que, como no podía ser de otra manera, incluye aviones estatales, fondos públicos y un toque de descaro. 

La funcionaria, hasta hace poco una de las pocas caras hispanas del gabinete de Donald Trump, se convirtió en la tercera baja en la administración en apenas dos meses. El caso de Chavez-DeRemer es una historia de abuso de poder donde, según la investigación llevada a cabo por la Oficina del Inspector General del Departamento de Trabajo, la secretaria y su equipo habrían utilizado los recursos del gobierno; la táctica fue clara: organizar eventos oficiales como pretexto para viajes personales.  

Lori Chavez-DeRemer

Si esta historia le suena familiar, no es casualidad. Al otro lado del continente, el jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, está protagonizando un escándalo que bien podría ser el hermano gemelo del caso Chavez-DeRemer. En su caso, fue su esposa (Julieta Bettina Angeletti) quien viajó a Nueva York en el avión presidencial, destapando así otras irregularidades en los viajes y en el patrimonio del funcionario. 

Sin embargo, mientras Trump decidió cortar el hilo que sostenía a su funcionaria estrella, el presidente argentino Javier Milei -confeso admirador del presidente yankee- parece estar practicando la paciencia zen o, quizás, simplemente haciendo la vista gorda.

Manuel Adorni

La ironía no podría ser más evidente: Milei, quien hace de Trump su faro político y espiritual, aún no tomado una decisión sobre el destino de su mano derecha... quizá confía en que el escándalo se desinfle por arte de magia. En cualquier caso, la comparación entre ambos líderes deja una lección clara: incluso Trump sabe cuándo es momento de soltar.

Pero, volviendo al caso norteamericano, la trama se complica con detalles dignos de una telenovela. Según reportes del New York Times, no solo se trataba de viajes cuestionables sino que también hubo mensajes de texto en los que Chavez-DeRemer y un exsubjefe de gabinete pedían a empleados que les llevaran vino durante sus viajecitos oficiales

Lori Chavez-DeRemer

Y como si eso no fuera suficiente, el escándalo salpicó aún más cuando se reveló que el esposo de la secretaria, Shawn DeRemer, fue acusado de "conducta inapropiada" con dos mujeres en las instalaciones del Departamento de Trabajo. Uno de los incidentes fue incluso captado por cámaras de seguridad. Como resultado, Shawn DeRemer recibió una prohibición para ingresar a las oficinas federales.

La salida de Chavez-DeRemer es solo la última ficha en caer dentro del tablero del gabinete trumpista. Hace unas semanas fue la fiscal general Pam Bondi quien abandonó su cargo; antes que ella lo hizo Kristy Noem, secretaria de Seguridad Nacional. Y aunque el mandatario no es precisamente conocido por su tolerancia cero a las irregularidades -su propio historial no da para más-, parece que incluso él tiene un límite cuando los escándalos empiezan a acumularse al punto de amenazar con hundir el barco.

Donald Trump

Mientras tanto, en Argentina, Javier Milei sigue sin mover ficha respecto a su jefe de Gabinete. Tal vez esté esperando instrucciones directas desde Mar-a-Lago o tal vez simplemente confíe en que la tormenta mediática y judicial se calme antes de tener que tomar una decisión incómoda.