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Humor cordobés

Camilo Nicolás llega a calle Corrientes con "Es por ahí": "Mi mujer me hace reír muchísimo"

El humorista con más de 2,5 millones de seguidores habló con BigBang sobre su show, la improvisación, el público porteño y la complicidad con su esposa.

11 Octubre de 2026 18:56
Camilo Nicolás

Camilo Nicolás es uno de los nuevos referentes del humor cordobés. Lleva 17 años arriba de los escenarios, tiene más de 2.500.000 seguidores en sus redes y ahora desembarca en calle Corrientes con su show Es por ahí. En una charla con BigBang, habló de su fórmula para hacer reír, de la adrenalina de improvisar con el público, de las diferencias entre cordobeses y porteños y de la persona que más lo hace reír a él: su esposa, Gislena Monteros.

"Arranqué en el 2009, 17 años cumplí", repasa. ¿El secreto para sostenerse tanto tiempo? "Yo creo que la principal virtud que tengo, por decirlo de alguna forma, creo que es la espontaneidad, la improvisación que tengo arriba del escenario, la interacción con el público. Creo que siempre es ser lo más genuino posible. Creo que eso ha sido lo que me ha beneficiado en todos estos años".

Camilo Nicolás

¿Se ríen de lo mismo en Córdoba y en Buenos Aires? Camilo tiene su teoría: "La gente de Buenos Aires tiene muchas cosas: el cordobés tiene una cuestión mucho más regional y la gente de Buenos Aires se consume mucho a sí misma. Los que somos del interior, nos resulta un poquito más difícil, pero sí tengo muy buena llegada".

Y lo respalda con experiencia: "De hecho todos los años voy a Buenos Aires y tuve la posibilidad de laburar 3 años con Pedro Alfonso en sus comedias y gracias a Dios el recibimiento de la gente de Buenos Aires siempre fue muy bueno".

Camilo Nicolás

El espectáculo tiene tres momentos bien distintos. El primero es un monólogo sobre lo que pasa después de los 40, y ahí aparece un protagonista inesperado: "¿Viste que hay cosas que se hacen parte de tu vida a partir de los 40? Entonces, para mí el paracetamol es un palito de la selva. O sea, ante la duda me tomo un paracetamol. ¿Viste que hace calor? Me tomo un paracetamol. Hace frío, me tomo un paracetamol. Voy a hacer el amor, me voy a tomar dos paracetamol", dijo explotando en risas.

El segundo segmento es el que lo hizo viral: la interacción con la gente. "Ahí voy haciendo preguntas y vamos armando monólogos o situaciones graciosas en vivo", explica. El show es, además, bien autorreferencial: "Cuando hablo del monólogo de más 40, yo tengo 42 años. Hablo mucho de la paternidad, de la maternidad, que es algo que me atraviesa desde hace un buen tiempo. Tengo una nena de 6 y un nene de 3, y creo que esa es la gracia".

Camilo cuenta que su show es bastante autoreferencial

Preguntarle cualquier cosa al público puede salir mal. A él, dice, nunca le pasó. "Yo arranqué en mi primer grupo de teatro, Los Pelafustanes, que era un grupo de improvisación pura. La gente escribía un título, nosotros lo actuábamos y creo que ahí hay un poquito de gimnasia. Ese instinto de supervivencia que es sacar humor a partir de cualquier cosa que te digan. En estos 17 años, gracias a Dios nunca me pasó que alguien se me enoje".

Lo que sí le pasa es que los recortes en redes a veces se malinterpretan: "Uno saca un fragmento de 40 segundos, 1 minuto, lo sube a redes y por ahí hay gente que malinterpreta. En realidad el humor siempre es tragedia y tiempo. Le pregunto si le fueron infieles alguna vez. Bueno, cuentan la historia de cómo se enteraron y a partir de eso hacemos humor. Lo lindo de esto es que nunca sabés qué te va a pasar y creo que ahí está la adrenalina".

Esa es, justamente, su parte favorita: "Lo que más me gusta y que más disfruto, honestamente, es esa interacción porque es menos rutinario, porque si la pregunta siempre es la misma, la respuesta de la gente siempre es distinta. Por eso también me permito la posibilidad de subirlo a redes porque es algo que no se va a repetir más". Y aclara: "Obviamente que participa el que quiere, no se obliga a nadie".

El final del show es a dúo, con un invitado: "El Bomba Allende. Un gran parodiador de canciones. Él se hizo muy conocido en 2016 con La Murcielaguita, que era un tema de Ricky Martin que parodiaba". Para Camilo, ese tramo es un desafío nuevo: "Me pone en un rol de hacer imitaciones, algo que no había hecho nunca. Siempre era más de la interacción, el monólogo, el actor. Con él armamos una cuestión humorística musical que está zarpada, está tremenda". Y lo define sin vueltas: "Hace 17 que me dedico a esto, 6 años que estoy solo y creo que hoy es el show más completo y el show más Camilo".

Hacer reír en un mundo convulsionado

¿Es más difícil hacer reír cuando todo está tan complicado? Él piensa lo contrario: "Hay tanto quilombo dando vuelta que la gente está más predispuesta a dejar el cerebrito en remojo y ponerse a disposición de quien pretende hacerlo reír".

Detrás del humorista hay una cómplice. Cuando se le nombra a su esposa, Gislena Monteros, Camilo se ilumina: "Bueno, eso es clave. Mi mujer me hace reír muchísimo y creo que también en mis redes hace reír muchísimo a la gente", dice y confiesa: "De hecho, a mí siempre me hizo reír mucho en la intimidad. Y ahora se ha animado un poquito más a hacer cosas en redes y también la gente la ha aceptado muchísimo. Y también es otra forma de encontrarnos en el laburo y no solamente en casa".

Con paracetamol, improvisación y mucha tonada, Camilo Nicolás llega a Buenos Aires para demostrar que la risa, como dice su show, es por ahí.