El fuerte testimonio de Valentín Yankelevich, el hijo de Romina Yan, generó una enorme repercusión y abrió la puerta a nuevos relatos sobre los difíciles momentos que habría atravesado durante su adolescencia. En medio de las revelaciones, Paloma Evaristo, hija de Marisa Brel, rompió el silencio y contó cómo descubrió las situaciones de violencia que su amigo le confiaba y por qué decidió recurrir a su mamá para ayudarlo.
La joven, que actualmente vive en Estados Unidos, dio una entrevista a LAM, el programa conducido por Ángel de Brito, y reconstruyó el vínculo que mantuvo con el nieto de Gustavo Yankelevich. Según explicó, fue durante sus años como compañeros de escuela cuando comenzó a notar que algo no estaba bien y recibió confesiones que la dejaron profundamente preocupada.
Su aparición pública se produjo después de que Marisa Brel relatara su versión de los hechos, con la autorización del propio Gustavo. En ese contexto, Paloma aportó su mirada sobre lo que sucedía en el entorno familiar de Valentín y recordó cómo su intervención permitió que los adultos tomaran conocimiento de la situación.
Entre 2014 y 2017, Paloma y Valentín construyeron una relación de amistad que, con el paso del tiempo, se convirtió en un espacio de confianza para el joven. Fue entonces cuando, según su relato, comenzó a compartir detalles sobre los conflictos que atravesaba dentro de su casa: "Se fue generando de a poco una confianza en la que por partes me empezó a contar", recordó Paloma al explicar cómo surgieron aquellas primeras conversaciones.
Sin embargo, lo que comenzó como charlas entre adolescentes fue adquiriendo una gravedad cada vez mayor: "Él me contaba sobre la violencia que había en su casa. Se repetía bastante esto de que me cuente la violencia en la casa", aseguró.
La hija de Marisa Brel también contó que Valentín comenzó a manifestar un profundo sufrimiento emocional vinculado con la muerte de su mamá, Romina Yan, y que llegó a compartir pensamientos que encendieron todas sus alarmas. "Empieza a compartir estos pensamientos suicidas. Decía que quería irse con su mamá", expresó sobre uno de los momentos más delicados de aquellas conversaciones.
La joven reconoció que escuchar semejantes confesiones fue impactante, especialmente porque ambos eran menores de edad y ella no sabía cómo manejar una situación de tanta gravedad: "Comenzó a abrir su depresión", explicó al describir cómo su amigo empezó a exteriorizar el dolor que llevaba consigo. Y agregó, todavía conmovida por el recuerdo: "Cuando me dijo eso a mí me paralizó".
Según detalló, algunas de esas manifestaciones también aparecían en Snapchat, la red social que utilizaban durante aquellos años. Con el paso del tiempo, esas publicaciones y conversaciones adquirieron otro significado para Paloma, que comprendió la dimensión del sufrimiento que su amigo intentaba transmitir.
Ante la preocupación que le generaban los relatos de Valentín, Paloma decidió acudir a su mamá, convencida de que podía ayudarla a encontrar una manera de intervenir. La joven explicó que sabía que la periodista tenía la posibilidad de comunicarse con personas cercanas a la familia Yankelevich y que, frente a la gravedad de lo que estaba escuchando, consideró que contarle lo sucedido era la decisión correcta: "Sabía que mamá podía tener algún tipo de comunicación con la familia y me pareció que era lo correcto", sostuvo al recordar por qué decidió involucrarla.
A partir de esa conversación, Marisa logró comunicarse con Gustavo Yankelevich, quien tomó conocimiento de lo que Paloma había escuchado de boca de su nieto. La joven también se refirió a la causa judicial vinculada con la tenencia de los hijos de Romina Yan y Darío Giordano. Según explicó, no pudo brindar su declaración ante las autoridades en aquel momento debido a que todavía era menor de edad.
Sin embargo, aseguró que nunca olvidó el alivio que sintió cuando su mamá le confirmó que había logrado transmitir la información y que se estaban tomando medidas: "Me acuerdo patente el momento que mamá me cuenta que pudo hablar con Gustavo y que se estaba haciendo algo, que era lo que más me importaba a mí", manifestó.
Para Paloma, lo fundamental era saber que su amigo no quedaría solo frente a las situaciones que le había confiado y que había adultos al tanto de lo que estaba atravesando; también reveló qué sucedió con su vínculo con Valentín después de aquellos años y explicó por qué decidió no volver a mencionar las situaciones que habían marcado su adolescencia.
Aunque con el tiempo dejaron de mantener el contacto cercano que tenían durante la etapa escolar, aseguró que nunca perdió completamente el rastro de su vida: "Yo nunca hablé con Valentín del tema nuevamente, nunca le hablé del juicio, nunca nada", afirmó al explicar que prefirió respetar su intimidad y no volver a enfrentarlo con recuerdos dolorosos.
En ese sentido, también dejó en claro que su decisión de alertar a su mamá no estuvo motivada por la intención de recibir reconocimiento ni de convertirse en protagonista de una historia familiar tan delicada: "Nunca quise como tener esa capa de héroe", aseguró, marcando distancia de cualquier intento de atribuirse un mérito personal por lo sucedido.
Finalmente, explicó que, pese a que sus caminos tomaron rumbos diferentes, Paloma Evaristo siempre mantuvo interés por saber cómo estaba su antiguo compañero de escuela. "Siempre supe su vida, en qué estaba", concluyó.