Ciento veinte minutos fueron los que Fito Páez le dedicó al público de Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante la fría noche del 20 de mayo en el Movistar Arena. Fueron ciento veinte minutos de emociones encontradas, de una treintena de canciones, de colores, magia, mundos imaginados y la sensación de -al menos por ese lapso de tiempo- estar sumergidos en un mundo maravilloso donde el amor y la alegría le ganan al mal.
Estoico, Fito arrancó a las 21.30 horas con Novela, una verdadera obra de arte compuesta por 25 canciones que, concatenadas por la voz de Lorena Vega relatan la historia de amor de Loka y Jimmy, unos chicos que le enseñan a dos brujas (Maldivina y Turbialu) qué es el amor en un contexto circense muy particular.
Sonaba sinfónico, se veía lisérgico, se vivía pasional. Una hora duró la presentación de Novela con impresionantes visuales que mostraban los detalles de Maldivina y Turbialu, los malvados planes de la bruja Rectitud Martirius que finalmente fue vencida por la lucha del amor incondicional entre Loka y Jimmy que logró sortear cada una de las vicisitudes que se les pusieron en el camino.
La noche fue realmente histórica... para quien se tomó el tiempo de conectar con la historia, bajar la histeria propia de la vida de esta ciudad de pobres corazones y para quien quiso bajarse de la vorágine de escuchar una y otra vez los clásicos de Páez.
Si bien las malas lenguas y los viles recortes en redes sociales quisieron apagar los colores del show, lo cierto es que fue histórico, alejado de la vulgaridad de la inteligencia artificial y muy cerca del lenguaje de la alegría tan propia de la vida y la obra de Fito. Con una banda espectacular integrada por Diego Olivero (bajo, guitarra, teclado y coros), Gastón Baremberg (batería), Juan Absatz (voz, teclados, guitarra y coros), Juani Agüero (guitarras y coros) junto a la sección de vientos conformada por Ervin Stutz (trompeta y flugelhorn), Alejo von der Pahlen (saxo alto y tenor) y Santiago Benítez (trombón) que se completó con la espectacular, ecléctica y mágica voz de Emme que se lució como la única presencia femenina sobre el escenario.
Novela fue un viaje a lo más íntimo de la obra de Fito que se tomó 38 años de su vida hasta que este espectacular disco salió a la luz, lo que demuestra que el artista no sólo tiene una sensibilidad para habitar este planeta sino que es completamente admirable su capacidad para transformar el odio y el dolor en hermosas canciones.
"Me pareció hermoso poder contar una historia de amor: despidamos Novela, un cuento de amor en tiempos de pulsión de odio", explicó Fito que en pocas horas presentará su nuevo material discográfico Shine.
Así, con el correr de los minutos, el telón del universo de Novela y sus hermosos personajes se cerró para dar paso al show que muchos enardecían por ver: Sale el Sol Tour logró disipar los malos humores de quienes querían escuchar Ciudad de pobres corazones, A rodar mi vida, 11 y 6, Mariposa Tecknicolor, Ciudad de pobres corazones, A rodar mi vida, Al lado del camino y Brillante sobre el mic hicieron brotar lágrimas de amor y emoción. De nuevo, la banda de Fito se lució con un nivel de músicos sesionistas, prolijos y sólidos que no se guardaron la energía para hacer vibrar a quienes presenciaron la noche.
Intenso, profundo, sensible y maravilloso son los adjetivos que podrían describir a la perfección el show de Fito Páez en un contexto en el que la gente va a 120 kilómetros por hora para estrellase contra trabajos mal pagos, odio en redes sociales, individualismo extremo y algoritmos asesinos. Sin embargo, esta vez "La maldad se fue a dormir", al menos por un rato en la fría noche de Buenos Aires.