En una entrevista exclusiva para BigBang, el periodista Rodrigo Lussich no se guardó nada. Muy fiel a su estilo frontal y sin ninguna vuelta, abordó el tema del momento: la polémica generada por la difusión de la noticia falsa sobre la muerte del padre de Lionel Messi, un error que involucró a la actriz y conductora Florencia Peña y que desató una tormenta mediática, con Nico Occhiato y su canal Luzu TV que quedaron en medio de todo el entuerto.
En este sentido, Lussich no dudó en señalar el rol de la doble vara moral en Argentina, una dinámica que, según él, se alimentó durante años y que encuentra su máxima expresión en las redes sociales; sobre esto, fue contundente: "Es la doble vara que funciona en la Argentina y en las redes, y sobre todo en X (antes Twitter), que vemos permanentemente reflejada. Es la doble vara que se ha alimentado durante años bajo un nombre payasesco como el de 'Grieta', y se ha utilizado, sobre todo, para la política", expresó.
Cabe recordar que sólo 24 horas antes, el periodista Eduardo Feinmann -que tuvo los comentarios más misóginos para con Peña- había adelantado el parte médico sin la autorización de la familia. Lussich, fue más allá y apuntó a la hipocresía con la que se juzgan los errores de algunos comunicadores mientras se perdona a otros: "La doble vara y la doble moral impera según cómo te caiga el destinatario de tu crítica. Entonces, todas las opiniones son válidas, pero me parece que hay que separar la paja del trigo y saber diferenciar... Porque como en todo, no hay un solo aspecto de una situación".
Para Lussich, el escrutinio público al que fue sometida Florencia Peña tras su error no fue casualidad: "La foto completa no es solo la cara de Florencia Peña. La foto completa es un montón de cosas que incluyen a otra gente, a otras manifestaciones públicas que tampoco han sido felices. Pero a la hora del ensañamiento y la sobreactuación, hay que saber diferenciar si queremos tener un análisis un poco más serio de los temas. Si no, seguimos siempre en una cuestión de blanco-negro que ya sabemos a dónde nos llevó".
Uno de los puntos más álgidos de la conversación fue cuando Lussich apuntó directamente contra Nico Occhiato, dueño de Luzu TV, el canal donde se emitió la noticia falsa. El periodista fue contundente: "Toda la responsabilidad tiene. Nico Occhiato es un animador, pero antes que un animador que te puede gustar más o menos, es un empresario que está todo el tiempo pensando en su negocio -como cualquier empresario- pero tiene la frialdad y la falta de empatía de cualquier empresario en general. Por lo tanto, lo único que le importa es facturar y que no se le caigan las campañas, las marcas y demás".
Además, criticó duramente cómo Occhiato manejó la situación tras el escándalo: "Si tiene que entregar a Florencia Peña, la va a entregar. Va a hacer lo que tenga que hacer para tratar de salir lo menos dañado posible de esta situación, y es lo que hizo: fingir demencia, hablar tres minutos, darlo por terminado, cerrar los comentarios, dar una mínima explicación que no convence a nadie y hacer de cuenta como que no pasó nada", dijo y en la misma línea apuntó: "Tendría que haber bancado a su equipo, en todo caso ejercer suspensiones o algo por el estilo y enseñarles a trabajar, si es que sabe cómo se trabaja", expresó contundentemente.
Lussich también señaló una falta grave en la gestión empresarial del conductor: "Si él hubiera hecho lo que tenía que hacer, tendría que haber llamado a su producción mientras tomaba agua de coco en Miami y decirles que no hicieran nada con el tema Messi hasta que no hubiera una confirmación. Se colgó, estaba en otra cosa. Bueno... encima de eso, entonces él no supo bajar una línea clara a su medio y ahora la pagan los de abajo. Me parece de cuarta".
El periodista también reflexionó sobre el fenómeno cada vez más frecuente de las noticias falsas y cómo estas afectan al periodismo actual. Según Lussich, el límite entre un rumor y una noticia está claro: Yo no considero el chisme un género periodístico. Por lo tanto, yo no creo que necesite la rigurosidad de las tres fuentes para contar que, por ejemplo, Wanda Nara se peleó con Mauro Icardi en la puerta del colegio de los chicos. El chimento sin ser peyorativo tiene el concepto del 'correveidile' y el rumor que luego se confirma o no como noticia".
Sin embargo, cuando se trata de temas sensibles como la salud o la muerte de una persona, Lussich sostiene que no hay lugar para especulaciones: "El límite es la salud, siempre es la salud. Para dar el diagnóstico de una enfermedad o para anunciar una muerte, no es una primicia que nadie quiera dar. Por lo tanto, ni siquiera es debatible: si la persona protagonista de la situación no lo habilita o su familia no lo hace, no hay nada que discutir ni fuente que chequear ni nada".
En este contexto, también defendió a Florencia Peña al considerar que su error fue impulsado por su desconocimiento del oficio periodístico: "En el caso de Florencia Peña no tuvo, me parece, la dimensión de lo que estaba diciendo con una liviandad... Creo que eso es lo que más dolió. Pero creo que no tuvo dimensión porque no es periodista, porque no está al tanto de este código no escrito -pero sabido- de cómo manejarnos ante ciertas cosas".
Lussich también aprovechó para hablar sobre las condiciones laborales precarias en las que trabajan muchos periodistas, comunicadores y productores en Argentina. Según él, este problema es parte de una crisis estructural más amplia: "Todos los argentinos estamos trabajando en situaciones precarias. La precarización laboral es parte de la consecuencia de haber votado el Gobierno que tenemos, que vino justamente a terminar con los derechos laborales. Te pueden echar cuando quieren, no pagarte nada o pagarte por un trabajo del cual hacés el doble".
El periodista fue tajante al afirmar que esta situación afecta a todos los sectores laborales del país: "El periodismo no está exento; los medios no están exentos. Pero es algo que le pasa a todo el mundo en la Argentina porque hemos habilitado a gente inescrupulosa para que haga con la ley y con el derecho lo que quieran".
Rodrigo Lussich tuvo un mensaje clarificador, constructivo pero sobre todo superó la discusión baja que se quiso imponer en los medios masivos de comunicación: "Nos ha pasado a todos equivocarnos, meter la pata; nos puede seguir pasando. Pero hay cosas que ya están medio instaladas por suerte. Hay códigos no escritos pero sabidos. Y si queremos un periodismo serio, tenemos que aprender a diferenciarlos".