La reaparición de Mariana Nannis en la televisión argentina generó sorpresa y volvió a ponerla en el centro de la escena. La ex esposa de Claudio Paul Caniggia participó de un "Derecho a réplica" de Gran Hermano: Generación Dorada y mantuvo un emotivo intercambio con su hija Charlotte, quien lloró mares de lágrimas al verla.
El aire se cortaba con cuchillo pero ellas le pusieron el pecho a la incomodidad de no verse tan frecuentemente en el último tiempo. Charlotte, una de las grandes candidatas a ganar el reality, reconoció en distintas oportunidades que necesita afecto familiar, mientras que Mariana -distraída como siempre- le pidió que resistiera hasta el final: "Tenés que ganar, Charlotte". Su exuberante hija le respondió: "Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste".
Durante la videollamada, Charlotte le contó a su madre que permanecía en la casa junto a otras participantes: "Acá en la casa de las locas, aguantando, me están volviendo loca". Mariana bromeó con la convivencia, le preguntó si le comían toda la comida y volvió a insistirle con que debía quedarse con el premio: "Aguantátelas, aguantate todas las locas y ganá, Charlotte, vamos, si vos podés".
Antes de despedirse, ambas hicieron chistecitos con llevar el trofeo a España. "Traé la copa a Marbella", le pidió Nannis, mientras Charlotte juró cumplir ese deseo. Pero todo esto chocó en la dura información/opinión de Yanina Latorre, quien analizó el irreverente vínculo madre-hija desde una perspectiva viborezca.
Desde Sálvese quien Pueda, la rubia afirmó: "Parecía un pollito mojado que no conoce el cariño o la demostración, el día que abrió su corazón y contó todo. La madre cuantifica el amor hablando de que la ama porque le compró los mejores vestidos y lo peor es que siguen fingiendo demencia".
La conductora también se refirió al presente de Nannis y lanzó un diagnóstico contundente: "Mariana la está pasando mal y está deteriorada. Lo triste es que la chica le está diciendo que va a ganar y ella le dice vamos al hotel Palace. Lo único que hablaron fue de champagne, de Puerto Banús y de plata. Charlotte no tiene otra manera de vincularse, me deprime".
La frase sorprendió por el tono y por el contraste con la imagen que Nannis construyó durante los años '90, cuando los baños en champagne, el lujo y la ostentación menemistas se transformaron en una marca registrada de su show mediático. Sin embargo todo ese emporifillamiento, que alguna vez parecía algo típico, hoy sobreviven como un recuerdo dorado de otra época.
Latorre sostuvo además: "Para mí con todo lo que pasó está muy bien en la vida. Mariana a Charlotte la tiene freezada hace un montón. Con el hermano son dos chicos que no han sentido el abrazo del padre o la madre", sentenció.