Si bien Manuel Adorni parece haber quedado en el pasado de la experiencia política argentina, su ejemplo viene al pelo -implantado- para analizar los aumentos de nafta que desde noviembre de 2023 fueron del 558%. En el proceso del que pasó de vocero a jefe de Gabinete, el ex funcionario se mudó de la casa que tenía en Caballito a un country de Exaltación de la Cruz y sus viajes se hicieron mucho más caros por las distancias y los aumentos
Adorni pasó de ser una de las figuras más prometedoras del Gobierno nacional a transformarse en un ancla absoluta en cuanto a imagen y repercusiones negativas. Sus saltos patrimoniales inexplicables y su hostilidad ante quienes le preguntaban al respecto, fueron fundamentales en su renuncia a la jefatura de Gabinete, cargo al que había llegado tras otros años como subsecretario de Vocería y, más adelante, como secretario de Comunicación y Medios con rango y jerarquía de ministro.
En el medio también cambiaron otros aspectos de la vida de Adorni, los cuales fueron elementales para que las críticas le llovieran, al igual que las causa por enriquecimiento ilícito. Si bien durante muchos años vivió en su departamento de la calle Miró al 500, el ex funcionario tuvo la "fortuna" de poder llegar al country de Indio Cua, con la polémica casa y las refacciones que costaron más de US$ 245.000.
Su sueldo también tuvo un salto considerable luego de la recomposición salarial que Javier Milei formalizó para "la casta" con Decreto 931/2025, que duplicó los ingresos de los ministros, que pasaron de los 3,5 millones de pesos a un promedio de 7 millones. En ese marco fue que Adorni omitió de sus declaraciones juradas la camioneta Jeep Compass Sport 2.4 modelo 2021, que adquirió en marzo de 2024 y con la cual se trasladó hasta Indio Cua, lo que implicó un considerable aumento en el combustible gastado de uno 10,7 litros aproximadamente en cada ida al lugar, lo que suma un total de 21,4 litros con la vuelta.
En 2023 el litro de nafta estaba en $311, mientras que en la actualidad la súper de YPF está en $2.109 y la premium de la misma marca en $2.281. De acuerdo a esta última cifra, acorde a lo que usaría el Adorni actual que no hacía asados en su patio, la diferencia por cada litro es de $1.970, lo que deja un total extra de $42.158 por cada vez que fue y volvió de Indio Cua. ¡Así no hay bolsillo que aguante!
El 558% de aumentos en el combustible tuvo su origen en la liberación de precios del sector que impulsó el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, mientras devaluaba la moneda en un 54%. Ese cóctel explosivo -e inflamable-, golpeó de lleno los bolsillos de las familias trabajadoras argentinas que todavía se daban el "lujo" de tener un automóvil.
De acuerdo a un estudio de la Fundación Encuentro, mientras que en 2023 un salario promedio del sector privado alcanzaba para llenar 26,3 tanques de combustible, en la actualidad ese número se vio reducido en un 38% al pasar a 16,4. En ese sentido, la agencia Noticias Argentinas indicó que esto ocurrió porque el aumento que se registró en los combustibles fue ampliamente superior al que obtuvieron los salarios en el mismo período: mientras que los salarios aumentaron 311%, la nafta súper pasó a valer 588% más. También queda por encima de la inflación en ese mismo período, la cual se sitúa por encima del 373%.
La política de fijar el precio interno de los combustibles, a pesar de que la Argentina produce su propio petróleo, entra en el relevamiento y es cuestionada por la Fundación. Desde agosto de 2025 a agosto de 2026, la producción de petróleo en el yacimiento de Vaca Muerta aumentó 47% y las refinerías trabajan al tope de su capacidad. Sin embargo, el precio se sigue fijando y el argentino lo compra como si fuese importado del exterior.
"Vaca Muerta bombea cada vez más petróleo propio y barato, y las refinerías trabajan al tope. Sin embargo, se decidió fijar el precio interno como si cada litro llegara importado desde el exterior. El resultado: pagamos valor internacional por un recurso que es nuestro", criticó el informe.
El impacto no solo alcanza a quienes poseen vehículos, sino que empuja a todos los precios. La cadena al alza engloba cuatro fases que terminan chocando con el consumidor. En primer lugar, el combustible anota un aumento y se incrementan la nafta y el gasoil. Ese alza se traslada hacia el transporte, por lo que el precio de mover mercadería se encarece, haciendo que llegue a los alimentos y bienes en el precio final.
En materia inflacionaria, el encarecimiento de los combustibles puede presionar hasta 2,5 puntos. "El combustible caro no lo paga solo el automovilista: lo paga cualquiera que compra comida", aseveró el documento. El informe también señala el destino de los Impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) asignados por ley a la construcción y el mantenimiento de rutas.
Del total de $1,5 billones recaudados en los últimos dos años y medio, solo el 26% se ejecutó en obra vial, mientras que el resto permaneció colocado en plazos fijos y bonos del Estado. Con los fondos no ejecutados, podrían haberse mejorado entre 20 y 25 mil kilómetros de rutas, equivalentes a cerca de dos tercios de la red vial nacional. "La política de combustibles llena dos cajas -la de los balances y la del superávit- y de paso empuja la inflación de todos. Las cuentas de arriba cierran; la ruta y el bolsillo, no".