Hace veinte días, Jorge Fernando "Locomotora" Castro había sido invitado al programa "Noche de Campeones", que se emite por el streaming 2 Reyes. Allí, el campeón compartió anécdotas varias sobre su vida, su reinado sobre los cuadriláteros y su presente solidario al frente de comedores comunitarios.
Lo que llamó la atención, o al menos hoy -con la triste noticia de su fallecimiento a los 59 años- recobra otro sentido es las reflexiones sobre la vida y la muerte que compartió en esa nota. En otro momento, apenas un repaso de la existencia humana y de la finitud. Hoy, un legado que -sin preanunciar nada- queda marcado a fuego.
"De acá de esta tierra no te llevás nada. Hoy charlo con ustedes acá, pero mañana me voy con lo puesto", dijo el Roña. Y así fue. Falleció anoche en el Bingo de Morón, donde estaba junto a su ex esposa y su hija en una salida rutinaria que mantenían los tres, tal como recordó su hija Quimey visiblemente emocionada ante las cámaras de televisión que se acercaron hasta su casa.
"Somos polvo, es por ahí", esboza, y la conductora del ciclo le repregunta si es de sí fácil. "¿Sos del sí a todo?", le consulta. Castro, con su verborragia y su gracia habituales, sale del paso con un aforismo clásico de su factoría. "Yo siempre digo: antes de que me coman los gusanos que me coman los humanas"
SIEMPRE FUE IGUAL
En la nota es entrevistado junto a su amigo Jony, quien confirmó algo que es vóx pópuli en el mundo del boxeo: Castro fue siempre igual. Su amigo se define como "de toda la vida" y echa luz: "Cuando estuvo arriba y cuando estuvo abajo, él fue siempre igual". Y, para no darle un tono trágico, el recorte del programa cierra con la faceta más solidaria y difundida en sus últimos tiempos: la solidaria. "Roña" mantenía 14 comedores y 9 merenderos, y la gente que allí acudía para tener su plato de comida también lo despidió con cariño.
Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, Castro ayudó a distintos espacios comunitarios de Lomas de Zamora. Además de colaborar con su funcionamiento, reunía alimentos y los trasladaba a otras organizaciones barriales para que más personas pudieran acceder a un plato de comida. Con el paso del tiempo, esa tarea se convirtió en una preocupación constante que mantuvo incluso después de la emergencia sanitaria.
En octubre de 2025, el exboxeador describió cómo había cambiado el perfil de quienes se acercaban a pedir ayuda. "Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no le alcanza la plata", contó al explicar una situación que lo conmovía.
La lucha de Castro contra el hambre tenía raíces en su propia historia. El exboxeador había contado que durante su infancia atravesó privaciones y conoció de cerca el hambre y el frío. Esa experiencia marcó su mirada sobre la pobreza y lo impulsó a involucrarse con quienes atravesaban situaciones similares.
Su compromiso también lo llevó a proyectar nuevas iniciativas. En 2025, Castro manifestó su intención de abrir un comedor en Morón con capacidad para asistir a 500 personas, una propuesta con la que buscaba ampliar la ayuda en una zona donde observaba una creciente necesidad.
Además, cuestionaba la falta de respuestas frente a los problemas sociales y defendía la importancia de actuar directamente. Durante una celebración de cumpleaños, expresó: "A mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos".
Con la entrega de alimentos, el acompañamiento a organizaciones barriales y sus planes para ampliar la asistencia, Castro construyó una faceta que trascendió el deporte. Su historia personal y las necesidades que encontraba en los barrios alimentaron una tarea solidaria que mantuvo durante años.