La polémica por el manejo de los fondos destinados a los comedores escolares volvió a quedar en el centro de la escena en Entre Ríos después de que una rendición de gastos incluyera una compra insólita: una botella de vino tinto de 1.125 mililitros por $57.000. El comprobante corresponde a mayo y pertenece al comedor de la Escuela Técnica N°1 "Juan Domingo Perón", ubicada en San José de Feliciano. Según la documentación difundida por la diputada provincial María Elena Romero, el establecimiento atiende a 191 personas y tuvo gastos por aproximadamente $2,9 millones durante ese período.
El vino aparece mezclado entre cientos de productos destinados a la alimentación escolar: puré de tomate, arvejas, choclo, lentejas, arroz, fideos, polenta, papas, cebollas y distintos tipos de queso. La propia rendición incluyó una observación de la Dirección de Comedores: "Reclamo compra vino, enviar nota". Romero remarcó que el episodio no surge de una versión periodística ni de una denuncia sin documentación. "No es una versión ni una denuncia sin respaldo. Está en una factura presentada al Estado provincial y la propia Dirección de Comedores dejó asentada una observación reclamando explicaciones por esa compra".
La legisladora apuntó al problema de fondo: no solamente el precio de la botella, sino que un producto de esas características haya podido ingresar en el circuito de compras de un comedor escolar. "¿Cómo puede ser que recursos públicos destinados a alimentar a nuestros chicos se hayan utilizado para comprar una botella de vino?" Romero sostuvo que el episodio expone las limitaciones del esquema descentralizado, en el que cada establecimiento debe administrar parte de las adquisiciones. "El control no puede consistir solamente en descubrir después, cuando llega una rendición, que con el dinero de un comedor se compró una botella de vino".
En ese sentido, defendió la reforma impulsada por el gobierno de Rogelio Frigerio, que busca centralizar las compras de desayunos y meriendas mediante un nuevo esquema. "Una compra centralizada permite establecer de antemano qué productos se adquieren, controlar sus precios y garantizar que los recursos destinados a la alimentación escolar se utilicen exclusivamente para ese fin". Y concluyó: "No alcanza con poner más dinero si no podemos garantizar cómo se utiliza cada peso". El caso, sin embargo, no puede interpretarse automáticamente como una prueba de un desvío de fondos.
La propia documentación muestra que la compra fue detectada y observada por el organismo de control, que pidió explicaciones. La finalidad de la investigación deberá determinar ahora por qué se adquirió el producto, quién lo autorizó y si existió alguna justificación administrativa. El escándalo apareció justo cuando Entre Ríos atraviesa una fuerte discusión por la modificación del sistema de comedores escolares.
La ministra de Desarrollo Humano, Verónica Berisso, defendió la centralización y vinculó la reforma con la necesidad de garantizar una alimentación adecuada: "Para que un chico pueda aprender, concentrarse y desarrollar plenamente sus capacidades necesita una alimentación adecuada. Por eso, el gobierno provincial asumió el compromiso de garantizar que cada peso destinado a los comedores escolares se traduzca en alimentos de calidad, definidos bajo criterios nutricionales y con mayores controles por parte del Estado".
El nuevo modelo contempla la contratación de la empresa Teknofood, con experiencia en otras provincias, y busca reemplazar el sistema de compras mediante tarjeta por una operatoria centralizada. Según el Gobierno, la implementación fue precedida por un proceso licitatorio realizado bajo la normativa vigente y la empresa adjudicataria cumplió con los requisitos técnicos, administrativos y de calidad establecidos. El director de Comedores, Lautaro Azzalini, también buscó despejar cuestionamientos sobre el rol de las comunidades educativas."Esta decisión busca brindarles mejores herramientas, reglas claras y un Estado que asuma las responsabilidades que le corresponden".
Entre las modificaciones anunciadas aparecen la profesionalización del personal de cocina, la digitalización del sistema de gestión, mayores mecanismos de seguimiento y la reorganización del desayuno para que se entregue al comienzo de la jornada escolar. El nuevo sistema no está exento de resistencia. ATE Entre Ríos y AGMER cuestionaron la centralización y la participación de empresas privadas en la prestación. El secretario general de ATE, Oscar Muntes, expresó: "Estamos preocupados por la nueva forma que está planteando el Gobierno provincial para el desayuno y la merienda de los chicos, pero también por avanzar sobre el almuerzo".
Desde AGMER, en tanto, cuestionaron la denominada "tercerización" del servicio y señalaron que el nuevo esquema contempla alimentos ultraprocesados. El gremio destacó además un amparo colectivo presentado contra la implementación, que, según afirmó, reunió casi 500 adhesiones. Así, la botella de vino de $57.000 terminó convirtiéndose en algo más que una compra llamativa dentro de una rendición: quedó en el centro de una disputa política sobre cómo se administran los recursos destinados a alimentar a los alumnos, cuánto control debe ejercer el Estado y quién debe hacerse cargo de las compras de los comedores escolares.