La crisis económica volvió a mostrar una de sus caras más duras en Florencio Varela, donde un comerciante anunció el cierre definitivo de su negocio ante la imposibilidad de sostener los gastos. Antes de bajar la persiana, tomó una decisión que sorprendió a los vecinos: regalar toda la mercadería que todavía tenía en stock.
Según explicó el propio comerciante, la caída de las ventas y el incremento de los costos fijos volvieron insostenible la continuidad del local. Sin recursos para mantenerlo abierto, resolvió entregar los productos antes de que terminaran desperdiciados: "No puedo pagar los sueldos de mis empleados, la luz, los impuestos ni el alquiler. Antes de tirar los productos, prefiero regalarlos", sostuvo al contar la delicada situación que atraviesa.
La decisión estuvo acompañada por un fuerte cuestionamiento a la gestión nacional. Visiblemente preocupado por el presente económico y por el futuro de quienes trabajaban en el comercio, lanzó una contundente frase: "Este Gobierno no da para más".
El cierre del establecimiento no solo significa el final de un proyecto comercial, sino también la pérdida de una fuente de trabajo. La escena se suma a las advertencias de comerciantes que denuncian una fuerte caída del consumo y crecientes dificultades para cubrir alquileres, servicios, impuestos y salarios.
Mientras los productos encontraron nuevos dueños entre los vecinos, el local se prepara para apagar sus luces definitivamente. Otra persiana baja en Florencio Varela y deja expuesto el impacto cotidiano de una crisis que golpea con especial fuerza a los pequeños comercios.