Hay venganzas y venganzas. Y después está la que sufrió este hincha, que quedó para el podio histórico: pagó $800.000 por dos entradas para la despedida de Lionel Messi, llegó al Monumental con la ilusión intacta y terminó mirando el estadio desde la vereda. ¿La culpable, según él? Su ex novia, que le habría roto la entrada y que, para colmo, sí logró entrar. El video de su lamento ya es viral, y medio país se debate entre la risa y la compasión.
El hombre contó su tragedia en una conversación que explotó en redes: "Mi ex me acaba de romper la entrada y no puedo. Ella está adentro y yo no puedo, es el peor día de mi vida".
La escena es de película. Él, afuera, con decenas de papelitos rotos. Ella, adentro, viendo al mejor jugador de la historia en su último partido con la Selección. Si existe un manual de cómo arruinarle la noche a tu ex, este capítulo va subrayado.
El hincha no se rindió tan fácil. Fue a hablar con seguridad, pero tampoco tuvo suerte: "Hablé con el jefe de seguridad, que es uno de campera azul, y me sacó".
Y cuando probó con la otra entrada, la cosa empeoró: "Hasta la de Centenario Bajo me la leyeron, me decían 'no válida'". A esa altura ya no sabía si el problema era la ex, si las entradas eran truchas o si directamente no correspondían a ese sector.
Pero hay un detalle que lo complica todo: las entradas eran de reventa y ahí parece cambiar la historia. Las entradas las había comprado un rato antes del partido, y sin un código QR para mostrar desde el celular. "Las compré en reventa recién. Pagué 8 gambas. 4 gambas cada una", explicó.
O sea: $400.000 por cada papelito, sin ninguna garantía. Y remató con una frase que es pura resignación argenta: "Dije, bueno, listo, eran las más económicas, habían conseguido todo. Confié, acá estamos".
Así que hay dos teorías. La romántica: una ex despechada que eligió la noche más importante del fútbol argentino para cobrarse todas juntas. Y la realista: un revendedor que le vendió dos entradas que no servían para nada. O las dos cosas a la vez, que sería el combo completo.
Para sumar sal a la herida, se perdió una noche histórica. Lionel Messi jugó su último partido con la camiseta argentina y se despidió a lo grande: gol, dos asistencias y un 3-0 ante Benín en un Monumental colmado. Después del partido hubo homenajes, show de drones y fuegos artificiales, y el capitán tomó el micrófono para un discurso que hizo llorar a todo el estadio. "No me quiero ir de acá, no quiero dejar la cancha", dijo el 10.
Él tampoco quería quedarse afuera, pero no tuvo opción. Mientras 80 mil personas lloraban de emoción adentro, un hincha lloraba de bronca en la puerta, con $800.000 menos y una ex que, seguro, la pasó bárbaro.