El fútbol suele ser una montaña rusa, pero pocas historias muestran con tanta crudeza sus curvas como la de Leonel "Lolo" Miranda. El volante que supo gritar su primer gol profesional en un clásico entre Independiente y Racing -y años después levantar títulos del otro lado de Avellaneda- hoy atraviesa un presente lejos de las luces del estadio: apareció vendiendo un anillo de oro en plena noche, en Villa Tranquila. El video, difundido en redes sociales, muestra al mediocampista de 32 años saludando con confianza al comprador, como si fuera un vecino más del barrio. La escena tiene más de charla de vereda que de negociación formal. "Bien ahí que viniste hasta acá. Tengo cero movilidad, me chocaron el auto acá afuera. Tengo esto, está bueno. Yo lo quiero usar, pero ahora estamos así, renegando", dice mientras exhibe la joya.
El anillo no era cualquier objeto: pertenecía a su mejor etapa futbolística. "Me lo mandé a hacer hace bastante, cuando jugaba en Racing. Está terrible", agrega, con una mezcla de orgullo y resignación. Tras pesarlo y revisarlo, ambas partes acuerdan el precio: 1170 dólares. Mientras el comprador hace cuentas, Miranda suelta la frase que resume su presente: "Se me cerraron banda de puertas. Que me dejen jugar seis meses".
Miranda debutó en Independiente y rápidamente emigró a la MLS, donde jugó en Houston Dynamo. Luego pasó por Defensa y Justicia, Tijuana y finalmente cruzó de vereda en Avellaneda. En Racing encontró su pico: 121 partidos, protagonismo y títulos como el Trofeo de Campeones y la Copa Sudamericana. Pero el fútbol es de memoria corta. Tras rescindir, pasaron Tigre, Banfield y un fugaz ciclo en San Telmo, donde apenas disputó ocho encuentros.
Desde septiembre de 2025 no vuelve a pisar una cancha oficialmente y hoy está libre. En sus redes conserva sobre todo recuerdos de la Academia -y borró los de sus inicios en el Rojo- mientras participa en torneos barriales y sigue insistiendo con un regreso al club celeste y blanco, idea que divide a los hinchas. El video no solo sorprendió por la situación económica implícita, sino por el contraste: un futbolista profesional negociando de madrugada en el conurbano profundo.
Sin embargo, también mostró un gesto que llamó la atención de los usuarios: tras recibir dinero de más, el propio Miranda advirtió el error y devolvió el excedente. La última imagen lo muestra volviendo a su barrio, donde empezó todo. Allí donde pateó su primera pelota y donde hoy espera otra oportunidad.