El mundo de las divisiones inferiores volvió a quedar bajo la lupa. Esta vez, el epicentro es Rosario Central, donde una denuncia anónima por abuso, violencia y hostigamiento entre juveniles desató una crisis profunda que obligó a suspender de inmediato todas las actividades de la categoría 2013. La gravedad del caso no solo reside en los hechos denunciados -que incluyen situaciones de abuso sexual, amenazas y agresiones físicas- sino también en las dudas que empiezan a emerger sobre cómo se gestionaron las alertas previas dentro del club. Según el comunicado oficial difundido por la institución este viernes: "A partir de la denuncia recibida en el Club de parte de la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes de la provincia de Santa Fe, que involucra a chicos de categoría 2013, Rosario Central decidió tomar una serie de medidas".
La primera fue contundente: "Suspender todo tipo de actividades de la división hasta que se esclarezcan los hechos denunciados". De acuerdo con la denuncia, algunos episodios habrían ocurrido en el ámbito cotidiano del plantel -vestuarios, entrenamientos y espacios compartidos-, lo que abre interrogantes sobre el rol de los adultos responsables. El club detalló que convocó a una reunión con "unos 60 padres de chicos de la categoría mencionada", realizada el jueves en la Ciudad Deportiva de Granadero Baigorria. Allí participaron entrenadores, coordinadores y un equipo de profesionales, incluidos psicólogos.
Además, informaron que "el Club citará a los jugadores de la categoría 2013 para charlar con ellos durante el fin de semana en la búsqueda de recopilar información que permita generar herramientas para tomar decisiones al respecto de lo sucedido". El objetivo, según explicaron, es avanzar hacia una normalización: "en principio, el próximo lunes el Club estaría en condiciones de dar a conocer distintas medidas que apunten a la normalización del funcionamiento de esta división". El caso tomó estado público tras la intervención de la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes de Santa Fe, que recibió la denuncia anónima.
Según trascendió, los hechos incluirían situaciones extremas de violencia entre compañeros, con prácticas degradantes, amenazas y difusión de imágenes sin consentimiento. A esto se suma un dato particularmente delicado: versiones que indican que algunos adultos vinculados al equipo habrían tenido conocimiento de lo ocurrido sin haber aplicado de inmediato los mecanismos de protección correspondientes. En ese contexto, el propio club aseguró que "se mantiene a disposición de cualquier requerimiento de parte de las entidades gubernamentales que trabajan en el tema" y que ya trabaja de forma conjunta con la Defensoría. El impacto del caso excede lo deportivo. Se trata de chicos de apenas 12 o 13 años, en un ámbito que debería ser de formación, contención y desarrollo.