En una charla íntima con el Pollo Álvarez, Lisandro Martínez sorprendió al hablar de su costado más sensible y de la transformación personal que atravesó gracias a su relación con Muriel López, su pareja desde hace años.
Todo comenzó cuando el conductor le preguntó cuál era la base para ser una buena persona. Lejos de quedarse con una respuesta simple, el jugador de la Selección Argentina abrió su corazón y reflexionó sobre la importancia de la familia, el amor y las emociones.
"La familia es muy importante pero para mí también lo más importante es tener una buena mujer al lado", comenzó diciendo el defensor campeón del mundo. Luego, profundizó sobre el rol clave que tuvo Muriel en su crecimiento personal: "Desde que estoy con Muriel ella me ha enseñado mucho cómo ser un hombre", aseguró.
En ese contexto, el futbolista también hizo una fuerte autocrítica sobre la educación con la que creció y reconoció que arrastraba una mirada machista heredada: "Me crié más o menos así y es como que nunca pude desarrollar el lado femenino, a tratar muy bien a una mujer, a expresarme, a dar amor... siempre creía que era debilidad", reflexionó con sinceridad.
Además, contó que gracias a su pareja logró conectar con emociones que antes reprimía y dejó una frase que rápidamente generó repercusión en redes sociales: "Me encanta llorar, me encanta expresarme, me encanta dar amor, me encanta abrazar y creo que esas son mis raíces: familia y tener una buena mujer", concluyó emocionado.
Las palabras de Lisandro Martínez generaron una ola de comentarios positivos entre sus seguidores, que destacaron su sensibilidad y la naturalidad con la que habló sobre la masculinidad, las emociones y el aprendizaje en pareja.