En una tarde que quedará grabada en los anales de la historia del fútbol mundial, la Selección de Lionel Scaloni volvió a demostrar que su corazón no conoce de límites. En un partido que rozó la tragedia deportiva, la Albiceleste se levantó de las cenizas, remontó un 0-2 en contra y terminó derrotando a Egipto por 3-2 para sellar su pase a los cuartos de final del Mundial 2026.
Fue una jornada de sufrimiento extremo, de lágrimas de un Lionel Messi que falló un penal pero terminó llorando de desahogo, y de un grito sagrado de Enzo Fernández que desató la locura. Pero, sobre todo, fue la noche en la que el mentor de este grupo, Scaloni, reveló el secreto de su fuego interno.
Al sonar el pitido final, mientras el estadio de Atlanta estallaba en un rugido ensordecedor, Scaloni se fundió en abrazos con sus colaboradores. Con los ojos vidriosos y la voz entrecortada, soltó una frase que resume el sentir de todo un país: "Qué grupo de jugadores, hermano".
Más tarde, ya con la pulsaciones algo más bajas pero con el alma a flor de piel, el DT confesó ante la prensa el verdadero motivo de su rol en el banco: "Cuando dejé de jugar, me hice entrenador para vivir estas emociones, no porque me guste ser entrenador. Yo sufro igual que todos ustedes, pero volver a recrear estas emociones es increíble. Soy entrenador por esto", reveló en la intimidad de una charla que ya es histórica.
Para Scaloni, la victoria ante los egipcios no fue una cuestión sólo táctica sino más bie se jugó el coraje. El técnico minimizó las formas tácticas ante la inmensidad de la entrega de sus dirigidos: "La magnitud de esto es comparable a muchísimas cosas grandes que hemos vivido. El fútbol es esto. La táctica y la estrategia son importantes, pero sin este amor propio que hoy tuvimos nosotros, y que también mostramos en otros partidos, hubiéramos quedado eliminados. La frase que dijo Leo (Messi) en Qatar, eso de que no los van a dejar tirados, es tal cual. Es lo que se palpa", sentenció, recordando aquel juramento de fe que nació bajo el calor del desierto y hoy se revalida en tierras yankees.
El partido fue un calvario. El 0-2 parecía una sentencia de muerte, especialmente tras el penal errado por el capitán en la primera mitad. Pero la mística de este equipo es indestructible. El descuento rápido del "Cuti" Romero fue el primer paso de la resurrección, seguido por un quite heroico de Leandro Paredes a los 90 minutos que evitó el desastre, y el cabezazo final de Enzo que nos devolvió la vida.
Mientras el técnico egipcio, Hossam Hassan, masticaba bronca y regurgitaba "presión" e "injusticia" por parte de Argentina, los jugadores argentinos se abrazaban a una ilusión que sigue más viva que nunca. Messi, aliviado, reconoció: "Este grupo no baja los brazos nunca", dijo contundentemente.
Argentina está en cuartos. Argentina sufrió, lloró y ganó. Porque como bien dice Scaloni, el fútbol es eso: una emoción que no se puede explicar, pero que se siente en cada fibra del alma de un grupo que, tal como prometió, nunca nos deja tirados.
Más frases épicas de Scaloni
- "El equipo creyó que se podía ganar después del empate. No tuve que decirle yo: 'Sigamos', porque lo hicieron solos"
- "Se dio, podría no haberse dado, pero si hay que perder, prefiero perder así".
- "El fútbol es táctica, estrategia, pero también corazón, instinto, no dar un balón por perdido hasta que el árbitro no lo dice"
- "Las emociones que te da un partido de fútbol, que nos da a los argentinos, yo creo que es inigualable (...) Soy entrenador por esto"