Los efectivos policiales que participaron del operativo de seguridad en los festejos de la Argentina tras la épica victoria que se concretó este martes sobre Egipto, eligieron reprimir a quienes se acercaron a celebrar al emblemático monumento para dispersar a un grupo de personas que les arrojaron botellas y piedras. La alegría por la victoria es evidente, pero la bronca por el durísimo día a día también. Los antecedentes de 2022 los exponen, ya que no hubo ningún efectivo herido versus los cinco que se cosecharon este martes y los 11 detenidos que engrosaron la cifra.
La acción que comenzó todo no vino por parte de los hinchas que se acercaron, más allá de la violencia que pudieran ostentar en los enfrentamientos televisados, que dejaron heridos del lado de las fuerzas. Según reportó la prensa presente en el lugar de los hechos, el origen de las trifulcas llegó cuando los miembros de la Policía de la Ciudad comenzaron a desalojar a vendedores ambulantes que intentaban sobrevivir con la venta de la parafernalia argentinista entre el público emocionado y jovial.
La gran pregunta entre quienes estuvieron presentes en los festejos era saber si la situación sería similar en caso de que la Selección argentina de fútbol venza a Suiza y avance a Semifinales del Mundial 2026. Lo cierto es que el escenario represivo configurado parece bastante improbable ante una cantidad de gente igual o superior a quienes se movilizaron con la primera Marcha Federal Universitaria, la mayor marcha política de la historia local desde el 17 de octubre de 1945, sólo superada por los festejos tras el campeonato de Qatar 2022.
Al mismo tiempo, es un hecho que el saldo -hasta el momento- de 11 detenidos entre los hinchas y 5 heridos entre los efectivos, no empalma con la realidad a la que se enfrentan los policías cuando van a marchas "políticas" o "combativas". Es una realidad que el público que eligió enfrentarse "mano a mano" con los agentes, de acuerdo a lo que registraron las cámaras televisivas, no pertenece a organizaciones políticas sino a un pueblo más claro y llano, que está enojado con la falta de concreción de las promesas libertarias.
El operativo contó con la presencia de más de 400 efectivos policiales, aunque no alcanzó para aplacar la bronca que les dio a quienes fueron a celebrar y vieron la injusticia de que se le robe toda la mercadería a los vendedores de choripanes que fueron a hacerse el día. Mientras la Justicia federal dilata la convocatoria del ex jefe de Gabinete Manuel Adorni a declarar por los gastos injustificados que tiene en su declaración jurada de bienes.
Más allá de la denuncia permanente contra los "infiltrados" en cualquier movilización, que impiden que quienes tienen diferencias serias puedan manifestarse en paz, y que en el actual festejo se sustentó por quienes eligieron tapar su rostro para "dar pelea", es un hecho que la decisión política represiva representó un enojo con quienes salieron a festejar.