Dos manos sostienen una camiseta celeste y blanca, con el 10 dorado en el centro. No hace falta más para entender que se terminó una era. Lionel Messi eligió esa imagen para hablarle al país este jueves, dos días después de jugar su último partido con la Selección Argentina en el Monumental.
Junto a la foto escribió: "Ya está todo dicho. Y ahora, todo está hecho. Y las únicas palabras que me salen del corazón son: Gracias Argentina". Son tres oraciones cortas, sin estadísticas ni trofeos. El muchacho argentino que lo ganó todo se despidió dando las gracias.
La prenda que muestra con sus manos no es una más. Es la camiseta especial que se diseñó para el homenaje y que él mismo había presentado semanas antes con una frase que hoy suena a profecía: "Una camiseta para toda la vida".
Conserva las tres tiras celestes sobre fondo blanco, la piel de siempre. Pero tiene detalles en dorado, el color de los campeones del mundo, en el nombre y en el número. En la espalda lleva un gran Sol de Mayo, como si la patria entera cargara con ese 10.
En la foto no hay pelota, ni copa, ni estadio lleno. Solo una camiseta exhibida como quien muestra algo que ya no va a volver a ponerse. Ahí está la melancolía de la imagen: el capitán no posa con la gloria, la entrega.
El martes, ante Benín, el Monumental vivió la despedida que todos temían y nadie quería. Argentina ganó 3 a 0, el rosarino, a los 39 años, dejó su gol, y hubo homenajes antes y después del partido.
"Sabía en qué momento lo estaba haciendo": el decano de la UBA y el doctorado de Messi
En la previa del adiós, Messi recibió otro reconocimiento que trascendió lo deportivo: el doctorado honoris causa de la Universidad de Buenos Aires. Llegó en plena pelea de las universidades públicas contra el desfinanciamiento del gobierno de Javier Milei, con marchas, tomas y un fallo judicial que el Ejecutivo sigue sin cumplir.
Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, habló en C5N con Andrés Lerner. Calificó la presencia del astro como algo "buenísimo y muy positivo" y contó que la iniciativa de recibir el título en persona fue del propio jugador: "Me tocó estar, me consta que fue el propio Messi el que dijo que quería que el acto se hiciera, que él quería recibir esta premiación de parte de la Universidad de Buenos Aires y que quería estar personalmente".
Para Durán, la imagen del capitán con el distintivo de una casa de estudios pública vale tanto como un fallo: "La figura de Messi es una figura indiscutida para toda la sociedad argentina, y que aparezca él con el pin de una universidad pública exhibiéndolo al mundo... esa foto recorrió el mundo, es un espaldarazo también para nuestras universidades".
Cuando le preguntaron si había sido un gesto deliberado, no dudó: "Por supuesto, y en este momento además. Digo, él sabe en qué momento lo estaba haciendo y cuándo lo estaba decidiendo, y quiso estar y quiso recibir esa premiación. Es una defensa de la universidad de su lado también". Así las cosas, mientras el gobierno de Javier Milei discute cada peso para las universidades, el máximo ídolo del país eligió ponerse del lado de la educación pública.