Hubo goles, homenajes, fuegos artificiales y un estadio entero llorando. Pero la imagen más conmovedora de la despedida de Lionel Messi no la protagonizó el 10, sino su hijo mayor. Thiago Messi aguantó todo el partido, aguantó los homenajes y aguantó el discurso. Hasta que tuvo a su papá adelante. Ahí no pudo más: se largó a llorar y se refugió en sus brazos, mientras las cámaras de todo el mundo registraban el momento.
Después del 3-0 ante Benín, con el partido ya terminado y la emoción a flor de piel, Lionel se reencontró en el campo de juego con Antonela Roccuzzo y sus tres hijos: Thiago, Mateo y Ciro. Los chicos habían seguido desde la tribuna la última función de su papá con la camiseta argentina, y cada uno la vivió a su manera.

Thiago, el más grande, parecía el más entero... fue el último de los tres en llorar. Pero cuando por fin pudo acercarse a su papá, todo lo que venía conteniendo salió de golpe.
La transmisión oficial mostró la escena completa: Thiago caminó hacia Lionel y terminó llorando contra su pecho. Messi lo recibió con un abrazo largo, de esos que no necesitan palabras, y se quedó con él un rato, en el medio de la cancha, como si alrededor no hubiera 80 mil personas.

Para el mundo, esa noche se despedía el mejor jugador de la historia. Para Thiago, se terminaba la costumbre de ver a su papá con la celeste y blanca, la misma con la que lo vio levantar la Copa del Mundo.
La emoción alcanzó a toda la familia. Antonela, Mateo y Ciro también se mostraron muy movilizados durante la despedida, y los cuatro acompañaron a Lionel en una de las noches más importantes de su vida.
Entre abrazos y lágrimas, la familia Messi quedaron en el centro de una de las imágenes más fuertes de la noche. La del ídolo de millones que, antes que nada, es el papá de un chico que no quería que ese partido se terminara nunca.

