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Crisis sin fin

Industria metalúrgica en caída: seis de cada diez máquinas están paradas y la producción se hunde

La industria metalúrgica profundizó su retroceso en agosto, con una caída interanual del 6,1% y una utilización de la capacidad instalada de apenas 39,6%. El informe de ADIMRA expone un escenario de baja demanda, fábricas ociosas y dificultades financieras.

22 Septiembre de 2026 08:48
Industria nacional parada

La actividad metalúrgica argentina continúa sin encontrar un piso firme. En agosto, la producción cayó un 6,1% respecto del mismo mes de 2025 y retrocedió otro 3,9% frente a julio, según el informe del Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). 

El resultado no es un dato aislado. Durante los primeros ocho meses de 2026, el sector acumuló una contracción del 5,6%, mientras la capacidad instalada descendió al 39,6%. En otras palabras, seis de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar.

La fotografía industrial resulta difícil de disimular: maquinaria, instalaciones y trabajadores forman parte de un entramado productivo que funciona muy por debajo de sus posibilidades. ADIMRA calificó el escenario como recesivo y señaló que los niveles de utilización se asemejan a los registrados durante la salida de la pandemia de 2020.

Industria nacional parada

CAPACIDAD INSTALADA: CUANDO LAS FÁBRICAS NO PRODUCEN

El indicador de utilización de la capacidad instalada cayó 5,2 puntos porcentuales frente a 2025. El dato permite dimensionar el problema más allá de la variación mensual de la producción: las empresas cuentan con una parte considerable de sus instalaciones sin actividad.

El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, sostuvo que la producción metalúrgica continúa sin mostrar una recuperación significativa y que el nivel de utilización no permite vislumbrar un horizonte claro de recuperación.

La advertencia empresarial apunta a un problema que excede una estadística de agosto: la falta de demanda limita la posibilidad de sostener una recuperación productiva.

BIENES DE CAPITAL Y FUNDICIÓN, LOS MÁS GOLPEADOS

La contracción alcanzó a la totalidad de los rubros industriales y cadenas de valor relevados por ADIMRA. Los mayores descensos interanuales se registraron en Bienes de Capital, con una caída del 11,1%, y Fundición, que retrocedió 7,9%.

Fundición

En ambos segmentos, las empresas señalaron como principales dificultades la escasez de pedidos y la debilidad de la demanda. También se registraron retrocesos en Carrocerías y Remolques, con una baja del 6,6%; Autopartes, con 6,4%; Equipos Eléctricos, con 4,4%; y Maquinaria Agrícola, con 2,7%.

Los números muestran que el deterioro no está concentrado en una única rama industrial. La debilidad atraviesa distintos eslabones de la producción metalúrgica.

EL EMPLEO TAMBIÉN RETROCEDE

La caída de la actividad productiva tuvo su correlato en el mercado laboral. Según el relevamiento difundido por ADIMRA, el empleo del sector disminuyó un 2,5% interanual en agosto y registró una baja mensual del 0,3%.

El retroceso alcanzó a las provincias relevadas. Entre Ríos registró una caída del 8,8%, Córdoba del 7,8% y Buenos Aires del 7,3%. En este último caso, las empresas mencionaron menores pedidos y competencia importada como parte de las dificultades. Santa Fe, por su parte, presentó una disminución del 4,4%, mientras que Mendoza registró una baja del 0,8%.

Industria argentina en terapia intensiva

Estos resultados exponen una tensión central: cuando la producción se contrae y las plantas trabajan con una capacidad reducida, el empleo y la estabilidad de las empresas quedan bajo presión.

El informe también registró señales de deterioro financiero. El 10,3% de las firmas metalúrgicas relevadas presenta atrasos en sus obligaciones, un indicador que agrega presión a un sector que ya enfrenta una demanda debilitada.

La combinación entre menor producción, capacidad ociosa y dificultades de pago plantea un escenario complejo para las empresas. La recuperación no depende únicamente de que las máquinas vuelvan a encenderse, sino también de que existan pedidos suficientes para sostener la actividad.

Los datos de agosto describen una industria metalúrgica que continúa lejos de una recuperación significativa. La caída acumulada del 5,6% en el año y el uso de apenas el 39,6% de la capacidad instalada revelan la magnitud del retroceso.