El Banco Central salió a responder. Después de que la Auditoría General de la Nación (AGN) informara un resultado negativo de US$1.023 millones en operaciones con el oro durante 2025, la entidad que conduce Santiago Bausili dio su versión en el Informe de Política Monetaria (IPOM) del tercer trimestre. Su argumento central es que no fue una apuesta, sino un seguro: una cobertura que fijaba un piso ante una posible baja del metal, a cambio de resignar parte de la ganancia si subía demasiado.
La diferencia con la AGN está en cómo se hace la cuenta: la auditoría midió solo el resultado de los derivados, que dio pérdida. El Central sostiene que eso debe sumarse a lo que ganó el oro que esos contratos protegían, y según un comunicado oficial, la posición en oro terminó 2025 con un resultado neto positivo de US$2.505 millones.
El mecanismo se llama zero-cost collar y funciona en dos partes. Por un lado, el BCRA compra opciones de venta (puts), que lo protegen si el precio del oro cae por debajo de cierto nivel. Por otro, vende opciones de compra (calls), que le permiten cobrar una prima con la que paga esa protección. Como una cosa compensa la otra, no hay que poner dinero al inicio. De ahí su nombre: "costo cero".
Eso no significa que sea gratis, sino más bien todo lo contrario porque si el oro sube por encima del techo pactado, las opciones vendidas obligan al Central a pagar la diferencia, y ese pago se come parte de la ganancia. Según el IPOM, eso fue exactamente lo que pasó en 2025: el oro tuvo una suba extraordinaria, superó los límites acordados y la cobertura generó pagos. El informe reconoce un "costo de oportunidad" significativo, pero asegura que la entidad igual capturó cerca del 70% de la suba y obtuvo una "ganancia inédita".
El Banco Central también aclaró qué no implicaban estos contratos; es decir que se liquidan en dólares y no tocan el oro físico: no lo mueven, no lo comprometen ni lo dejan como garantía. Por eso, siempre según el IPOM, la cobertura financiera no debe confundirse con el traslado del metal al exterior, una decisión distinta que justificó por la necesidad de que las reservas sean más líquidas y fáciles de usar.
Para defender la operatoria, el IPOM recurrió a los antecedentes. El BCRA tiene 61,7 toneladas de oro, compradas entre 2004 y 2011, y usa derivados para manejar el riesgo de esa posición desde 2006, en 13 de los últimos 20 años. Según el informe, las políticas aplicadas desde diciembre de 2023 continuaron las de su Manual de Inversiones, que fueron "auditadas sin observaciones por la AGN durante los últimos 20 años".
Entonces, el último argumento es de criterio porque para el Banco Central, una cobertura debe evaluarse con la información disponible en el momento de tomar la decisión y según su objetivo, que es reducir riesgos. La polémica, de todos modos, no está cerrada.
La AGN prepara otro informe específico sobre el traslado del oro al exterior, y varios ex presidentes del BCRA cuestionaron la maniobra por "riesgos desmedidos" y falta de transparencia. Del otro lado, el Central insiste en que el oro del Banco Central estuvo protegido. ¿Seguro razonable o una apuesta que salió cara?