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La industria esperaba la revolución de Milei pero recibió máquinas paradas, despidos y promesas en cuotas

Baja de impuestos, competitividad, crédito para las PyMes y salida del cepo fueron algunas de las promesas centrales del Gobierno. Pero llega al Día de la Industria con una caída de la producción, casi 100 mil empleos registrados menos y cuatro de cada diez máquinas sin utilizar.

02 Septiembre de 2026 11:25
Industria nacional parada

La industria argentina esperaba que la revolución libertaria llegara con inversiones, crédito, menos impuestos y más producción pero a casi tres años del inicio del gobierno de Javier Milei, la postal es bastante dantesca: fábricas trabajando por debajo de su capacidad, cientos de miles de puestos de trabajo perdidos y empresarios que todavía reclaman condiciones básicas para competir.

Javier Milei y su tan preciada motosierra

"Vamos a bajar el 90% de los impuestos": el alivio que nunca llegó a la fábrica

La primera promesa fue bajar impuestos. En diciembre de 2024, Milei anunció que reduciría el 90% de los impuestos nacionales existentes y que devolvería autonomía fiscal a las provincias. El Presidente presentó ese plan como el camino para simplificar el sistema tributario, atraer inversiones y devolverle recursos al sector privado.

La promesa, sin embargo, no llegó con la velocidad ni con el alcance que esperaba el sector industrial ya que en mayo de 2026, la Unión Industrial Argentina (UIA) todavía reclamaba una reducción de contribuciones patronales, la devolución de saldos a favor de IVA y la eliminación de derechos de exportación para mejorar la competitividad. El Gobierno anunció rebajas para algunos productos, pero la baja general prometida quedó lejos de convertirse en alivio para todas las fábricas.

La promesa de una economía competitiva chocó contra las máquinas paradas

La segunda promesa fue una economía más competitiva y aquí el gobierno de las fuerzas del cielo sostuvo que la apertura comercial y la desregulación obligarían a las empresas argentinas a modernizarse, invertir y ofrecer mejores precios. 

Industria argentina paralizada

El problema es que muchas industrias tuvieron que enfrentar esa competencia con una demanda interna debilitada, poco crédito y una estructura de costos que la propia UIA considera difícil de sostener.

La radiografía de esa competitividad tiene un dato imposible de maquillar: en junio de 2026 se utilizó apenas el 59,1% de la capacidad instalada. En otras palabras, cuatro de cada diez máquinas industriales permanecieron paradas y el indicador fue apenas superior al de junio de 2025 y quedó 9,5 puntos porcentuales por debajo del nivel de junio de 2023.

El crédito para las pymes: el salvavidas que sigue sin aparecer

La tercera promesa fue el crédito para las pymes. La estabilización macroeconómica, según el discurso oficial, debía abrir la puerta al financiamiento productivo y a nuevas inversiones. Pero la UIA todavía reclama herramientas concretas para que las pequeñas y medianas empresas puedan financiar capital de trabajo, comprar insumos e invertir en bienes de capital.

49 mil puestos de trabajo menos en PyMes

Entre las medidas solicitadas por la entidad aparecen líneas de financiamiento a través del FogAR, la devolución anticipada de saldos de IVA y un alivio sobre las contribuciones patronales. El Gobierno reglamentó el RIMI, un régimen de incentivo para medianas inversiones, pero el beneficio exige montos mínimos y está orientado a empresas que puedan concretar nuevas inversiones. No reemplaza, por sí solo, el crédito cotidiano que necesitan las pymes para evitar suspensiones o cierres.

El cepo se levantó, pero la industria no salió del pozo

La cuarta promesa fue terminar con el cepo. En diciembre de 2024, Milei aseguró que las restricciones cambiarias se terminarían durante 2025 y "para siempre". En este punto, la promesa sí tuvo un cumplimiento formal: el Gobierno anunció el levantamiento del cepo en abril de 2025. Pero el acceso al mercado cambiario no resolvió automáticamente los problemas de la industria, que sigue necesitando demanda, financiamiento, insumos y costos competitivos para producir.

El resultado final aparece en los números laborales y productivos. Según un informe del Centro CEPA elaborado a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 la industria perdió 97.312 empleos registrados. En ese mismo período, la cantidad de establecimientos manufactureros con trabajadores registrados cayó en 4.020 unidades.

La promesa de una revolución productiva terminó convertida en una revolución de expectativas incumplidas. La producción industrial del primer semestre de 2026 cayó 2,2% interanual y quedó 10,2% por debajo del promedio del período previo al gobierno de Milei, según el informe de CEPA. En el Día de la Industria, la UIA reclama respuestas y el Gobierno ofrece anuncios en cuotas: mientras tanto, las máquinas siguen paradas y el empleo fabril continúa retrocediendo.