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Despedidos por mensaje

Pandanés cerró sus 25 locales: despidió a 150 trabajadores por WhatsApp a las 4 de la mañana

La cadena de panaderías pedirá su propia quiebra. Los empleados encontraron candados y cerraduras cambiadas, y denuncian siete meses sin aportes ni obra social.

05 Octubre de 2026 08:51
150 trabajadores quedaron en la calle después del cierre de la cadena de panaderías Pandanés

A las 4 de la mañana, mientras dormían, un mensaje de WhatsApp les cambió la vida. Así se enteraron unos 150 trabajadores de Pandanés de que se habían quedado sin trabajo. La cadena de panaderías cerró este viernes 2 de octubre sus 25 locales, dejó de operar y anunció que va a pedir su propia quiebra. No hubo reunión ni una cara que diera explicaciones: solo un texto en el celular en plena madrugada.

"Hoy a las 4 nos mandaron un WhatsApp a los 60 empleados de las tiendas y los 100 en planta el mismo mensaje, que la empresa iba a la quiebra. Que los números no se podían sostener y que no vayamos más", contó a Clarín uno de los empleados.

150 trabajadores quedaron en la calle después del cierre de la cadena de panaderías Pandanés

En el comunicado, según reprodujo Conclusión, la empresa escribió: "Nuestra intención siempre fue mantener Pandanés en funcionamiento y preservar las fuentes de trabajo. Hasta último momento seguimos buscando una salida, pero lamentablemente no encontramos una solución viable".

Y después, la frase que dejó a 150 familias en la calle: "Esto significa que, debido al pedido de quiebra y al cierre de la empresa, a partir de hoy, 2 de octubre, no deberán presentarse a trabajar".

Pandanés

Muchos ni llegaron a leer el mensaje y fueron a trabajar como todos los días. Lo que encontraron fue peor: durante la noche habían cambiado las cerraduras y puesto candados en los locales. No pudieron entrar ni siquiera a buscar sus cosas.

Una trabajadora lo relató así a La Nación: "A las 3:56 de la mañana nos mandaron que no nos presentemos directamente a la empresa a trabajar. Obviamente a esa hora estoy durmiendo. Voy al trabajo como siempre y me encuentro con un candado en la puerta y sin poder ingresar. Ni pudimos sacar nuestras pertenencias".

El golpe no fue solo el despido. Según uno de los empleados, la empresa venía incumpliendo sus obligaciones desde hacía meses: "No teníamos ni aportes pagos ni obra social pago desde hace 7 meses". Durante la jornada, los trabajadores recibieron la visita del sindicato de panaderos.

El final se veía venir. Una semana antes, Pandanés había cerrado dos sucursales: la de avenida San Martín, en Villa Crespo, y la de la calle Sanabria, en Villa Devoto. A esos empleados les dijeron que no habían podido renovar los alquileres por el costo de los locales. Siete días después, la medida alcanzó a todos.

150 trabajadores quedaron en la calle después del cierre de la cadena de panaderías Pandanés

Pandanés había construido su negocio con panificados artesanales, producidos en una planta de 1.700 metros cuadrados en Barracas. Llegó a tener 25 locales y unos 150 trabajadores entre las tiendas y la planta.

La caída: un consumo que se desplomó más del 50%

La crisis de la empresa ya estaba expuesta desde noviembre del año pasado, cuando entró en concurso preventivo. En esa presentación judicial explicó que "la incertidumbre, la recesión, la inflación y el incremento significativo en los costos ocasionaron una caída abrupta y persistente del consumo, que supera el 50% del volumen histórico de la empresa".

Pandanés

También informó que acumulaba cheques rechazados por unos $58 millones: "Los cheques emitidos para cumplir nuestras obligaciones superan nuestra capacidad de recaudación". Antes de bajar la persiana, la compañía intentó de todo: recortó costos, renegoció alquileres, cambió proveedores, amplió su oferta de productos, firmó acuerdos impositivos y reorganizó su operación. No alcanzó.

"Una empresa que tiene 25 locales no toma la decisión de la noche a la mañana. Es un costo enorme. Mantenía una estética y una línea que puede costar mantener", explicó a Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires.

Javier Milei y Luis Caputo 

El cierre de Pandanés no es un caso aislado: es el reflejo de un sector golpeado por la crisis económica del gobierno de Javier Milei. Según la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), las ventas de pan tradicional cayeron entre 50% y 60%, y las de facturas y productos de pastelería, un 80%. Desde la entidad lo resumieron con una frase que duele: "La gente ya no compra por kilo, sino por lo que le alcanza en el bolsillo".

Cuando el pan se vuelve un lujo, las panaderías cierran. Y detrás de cada persiana baja quedan trabajadores como los de Pandanés, que se fueron a dormir con trabajo y se despertaron con un WhatsApp que le cambió de un momento a otro, la vida entera.