La salida de Carmiña Masi de Gran Hermano no fue una eliminación más: fue una expulsión fulminante tras un comentario racista que sacudió al reality y reavivó un debate que atraviesa a la televisión, las redes y la sociedad. Entre disculpas, explicaciones y una defensa que insiste en que todo fue "un chiste", la controversia sigue abierta.
En diálogo con BigBang, la periodista paraguaya repasó su breve pero explosivo paso por la casa, recordó cómo llegó la propuesta para participar del programa, habló de su histórica pelea con Yanina Latorre y volvió sobre el episodio con Mavinga que terminó con su expulsión.
Aunque pidió disculpas, la periodista sostuvo que lo ocurrido fue parte de una broma, una postura que vuelve a dejar expuestos los límites —y los riesgos— de expresiones racistas.
Antes de entrar a la casa, Masi ya tenía una larga trayectoria en los medios de Paraguay. Sin embargo, reconoció que aceptar la propuesta no fue una decisión sencilla: "Yo voy a cumplir el año que viene veinte años en los medios, y estaba 'qué hago'; sale esta propuesta, y no sabía si sí o si no, después me agarró un miedo, hasta que mi novio fue el que realmente me empujó a aceptar, porque me agarró un miedo de, soy fea cuando me despierto, tengo miedo de mi cara, de ir al baño, de bañarme", comenzó.
Haciendo hincapié en el rol fundamental de su pareja, contó: "Me dijo dos cosas que a mí me sirvieron para para decir, 'ok, me voy': 'lo malo sería que no te bañes', y 'todo el mundo se va al baño a hacer el número dos'. Hasta la más linda hace el número dos. Y eso hizo que yo diga, 'me mando'".
Entrar a la casa requirió cierta organización: "Tuve que hablar con mis trabajos en Paraguay, ver si me dejaban y entendieron perfectamente que era una súper oportunidad tanto para potenciarme acá como allá. Y apenas dejé todo en orden dije 'hagamos esto'. Y, lastimosamente, quedé expulsada".
Ese miedo inicial, contó, desapareció rápidamente una vez que cruzó la puerta de la casa: "Me olvidé desde el día que ingresé. Realmente si bien vos ves que hay cámaras, pero es como que cada uno en su casa tiene cámaras circuito cerrado de seguridad, pero dije 'me suelto y me suelto', el día uno ya me pude bañar tranquilamente, sin ponerme bikini o malla. Pude ir al baño también, que eso me daba mucho miedo quedarme medio constipada". Eso sí, contó que en su rutina dentro de la casa no podía faltar el maquillaje: "Una vez que me despertaba, como todas se maquillaban, me ponía desde un corrector de ojeras y un poquitito de labial".
Incluso dentro del reality, asegura que tardó en dimensionar dónde estaba: "Yo creo que nunca dimensioné que estaba adentro de Gran Hermano hasta que estaba sentada en el patio y veo la pantalla gigante que decía Gran Hermano Generación Dorada y dije 'hija estoy en Gran Hermano'. Y de repente volvía a la casa y seguía conviviendo con gente, es que como que salía y volvía de mí".
Carmiña vs. Yanina Latorre
Durante su paso por el reality también volvió a circular un viejo enfrentamiento mediático con la panelista argentina: "Eso fue del 2012", recordó cuando se le mencionó el episodio. Luego amplió: "Llegaron un poco tarde con eso porque eso fue hace años, me acuerdo poco y nada, pero era cuando Jorgito Moliners estaba en el Bailando por un Sueño de Paraguay, y hubo un problema con él, no recuerdo qué, pero yo salí a defenderlo".
Lo poco que pudo recuperar de su memoria, fue que desde Argentina no lo dejaban volver al formato paraguayo y "creo que Yanina Latorre era su compañera de baile, me parece que no habló muy bien de él. Y después estaban los programas satélites y como yo era la comunicadora me tocaba a mí hablar de eso, porque estaba muy informada, era la que seguía todos los programas", dijo.
Según contó la ex hermanita, con el paso del tiempo ese conflicto quedó atrás: "Yo ya me la crucé, cuando vine a acompañarle a Lali González al Bailando y la acompañé a LAM. Le conté a Yanina, me saque una foto con ella y estaba todo bien, recordó y acusó a la conductora de usar el escándalo para ganar visualizaciones: "Entiendo que es parte de su programa, del show y tener que responderme ahora, porque tampoco le servirá a ella decir 'no, ella ya me contó', ya hablamos de esto y termina todo ahí".
Masi también defendió su estilo directo, algo que —según dice— explica su permanencia durante años en los medios: "Creo que justamente el juego de picante que tengo es lo que me mantiene hace 20 años en los medios. En Paraguay mucha gente me quiso imitar mi forma de ser, y uno nace no se hace, y para aguantar acá en Argentina, creo que tengo bastante juego de cintura justamente por mi forma de ser, porque no creo que mucha gente pueda soportar, al menos lo que hoy estoy soportando yo".
Cuando se le preguntó quién es Carmiña en Paraguay, ella contestó: "La misma que van a seguir viendo acá o que me pueden ver en las redes. Yo no tengo ningún tipo de caretas y así como un día puedo ser muy desagradable, otro día puedo ser muy agradable, una persona común y corriente".
Pero todo cambió con el exabrupto racista que protagonizó contra Mavinga dentro de la casa. Ese comentario derivó en su expulsión inmediata del reality: "Me da mucha vergüenza, no es lo que yo pienso. Me dio mucha vergüenza verme diciendo eso, y no lo dimensioné porque mi compañero me seguía el chiste, para ponerlo entre comillas, porque obviamente no es un chiste", dijo y rápidamente se justificó: "No me voy a justificar, voy a seguir pidiendo disculpas las veces que tenga que pedir. Me costó una expulsión de un lugar donde la estaba pasando bien, donde, según me dijeron, era una de las favoritas, igual me parece muy pronto como para saber eso".
También contó que intentó hablar con la participante afectada antes de abandonar la casa: "Quiero tener una charla en privado con Mavinga cuando ella pueda salir de la casa... Solamente quería aclararlo con ella para que no se quede con una idea ahí perdida, y le expliqué como pude. Y ese abrazo que me dio, creo que, por lo menos, a mí me sirvió para que después podamos hablar mejor, y ojalá no se haya quedado tan angustiada".
Sin pelos en la lengua, Carmiña se volvió a justificarse: "En la casa todo es mucho más, todo es por veinte, la tristeza, la alegría, pero a medida que pase el tiempo, creo que también ya se van a olvidar todos de mí y de este episodio".
Eso sí, la mediática entendió que la expulsión fue merecida, aunque no por sus dichos racistas sino porque es la decisión del Big: "Totalmente merecida, porque son las reglas del juego, es parte de la Biblia de Gran Hermano, y el dueño de la casa decide quién se queda en su casa y quién no".
Confesionario de BBN
BigBang propuso a la entrevistada jugar una última vez en el confesionario, pero... Esta vez no para nominar sino para hablarles a las personas afrodescendientes que se sintieron violentadas con su comentario: "Les pido disculpas, que nunca les quise ofender. No es lo que pienso, y las veces que tenga que pedir disculpas, lo voy a volver a hacer para que nunca más nadie se sienta ofendido por las cosas que dije".
Sin embargo, al reflexionar sobre lo ocurrido, insistió en que el comentario surgió en un contexto de broma dentro de la convivencia permanente de la casa. Por eso, BigBang consultó si en su vida cotidiana tiene estos pensamientos y forma de expresarse: "Es que todos decimos cosas cancelables en un día a día, por eso dije el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".
Sin dudas, durante la entrevista Carmiña Masi dejó las frases más icónicas y más indignantes. La periodista está dispuesta servir al show sin dimensionar que algunos temas dejan de ser un espectáculo y se convierten en un problema social: "Yo estaba muy cómoda en la casa donde estaba viviendo, dije una frase muy desafortunada, a modo de chiste, pero creo que nadie se salva a decir algo cancelable veinticuatro horas. Por eso, más allá de lo que yo dije, tampoco meo agua bendita y seguramente debo decir más cosas así como cualquier otra persona", culminó.