Llegó desde Venezuela con una valija cargada de sueños, carácter y una forma de jugar que nunca pasó desapercibida. Dentro de la casa de Gran Hermano, Cinzia Francischiello dejó de ser una más para convertirse en una jugadora que incomodó, generó y se plantó. Afuera, tras un mano a mano inesperado con Yipio, la última eliminada todavía procesa el golpe, pero no pierde la esencia: frontal, emocional y auténtica.
En una charla exclusiva con BigBang, la ex participante abrió su corazón y repasó su paso por el reality, sus vínculos, las polémicas y hasta su vida personal, marcada por un casamiento en puerta.
A horas de abandonar la casa, Cinzia describió un torbellino de emociones que todavía intenta ordenar mientras empieza a tomar dimensión de lo que generó su juego: "Triste, molesta, pero feliz a la vez, todas las sensaciones, pero ¿qué va hacer? Es parte del juego que te eliminen".
Además, reconoció que poco a poco ve su paso por el reallity: "He podido ver un poco, la verdad que no sé mucho todavía, pero lo que he visto -voy a lo lindo porque el hate es parte del juego también- pero yo no esperaba tantas cosas lindas y divertidas, al final, el juego es tan divertido que de afuera y de adentro divierte".
Su salida sorprendió, incluso, a ella misma. El momento en el que Santiago del Moro anunció su nombre quedó marcado por el desconcierto. "Fue tipo, ¿cómo que me voy? O sea, ¿cómo me voy a ir? ¿Qué? Era no da, no da, ¿cómo me voy a ir? Si yo quiero seguir jugando, no me puedo ir. ¿Están seguros? ¿Pueden revisar los votos?".
Ya con la cabeza más fría, reconoce que desde afuera el resultado podía intuirse, pero dentro de la casa la percepción era completamente distinta: "Tú sabes que ahora, estando afuera, veo que medio que se sabía, pero adentro no, ni de broma. Tampoco flasheamos que no fuéramos a ir ninguna de las dos, porque lo que se entendía era que el público estaba castigando a 'las plantas'".
Desde su perspectiva, ella y su contrincante no merecían el versus: "Y, bien que mal, Yipio y yo, cada quien es de su lado obviamente, porque no empatizo con su juego, pero nos hacíamos sentir".
En esa misma línea, confesó que el versus la descolocó desde lo estratégico y también desde lo emocional. "Cuando vi el versus me saqué por un momento del modo jugadora y dije, 'che, qué injusto', a esta instancia el juego, si se va ella era como coño, ¿con quién peleo ahora?". Y agregó, analizando el show desde otro lugar: "Poniéndome de verdad del lado producción, del lado show televisivo, era como que no puede ser que se vayan antes que las plantas. Antes que Lola, no da".
Sin embargo, fiel a su estilo, aceptó el resultado sin vueltas: "Yo siempre decía eso, cuando el público me quiera afuera, ese día tendré que salir con los frentes altos porque, ¿qué va hacer? Me votaron".
Lejos de esquivar la polémica, también apuntó contra algunos compañeros a quienes considera poco activos dentro del juego: "Lola, Juanicar, Nazareno, me mata, Nazareno le sacaron ayer el liderazgo, y yo decía, 'es injusto de verdad', es injusto que no haya salido Nazareno".
Y remarcó su postura frente al reality: "Yo siempre valoré el lugar en el que estaba, no fui de vacaciones. Y los veo, y hablan de hacer el mate, ¿quién hace el mate?, la pileta, lo otro". Con autocrítica, sumó: "Mi juego puede ser bueno, malo o malísimo. Por lo visto, no les gustó, me hago cargo, por supuesto, pero yo me paraba todos los días en plan 'estoy en GH Generación Dorada'. Es el momento, siempre lo tuve presente".
Sobre su estrategia, dejó en claro que apostó todo a lo emocional. "Mi estrategia siempre fue la inteligencia emocional. De hecho, creo que me jugó mucho a favor, trataron de acribillarnos con temas y por un momento me podían debilitar o tirar abajo, pero siempre yo lograba recomponerme. Gracias a Dios, y a la inteligencia emocional, y lograr que no me entraran las balas. Yo decía que eran balas de papel porque no me penetraban. Creo que eso es una gran estrategia, sacarte la parte emocional, que muchos no lo logran y muchos, de hecho, no lo lograron y les jugó en contra".
Y reforzó su idea de juego: "La parte emocional es todo, es un juego inteligencia emocional, es un juego mental. Y la verdad, mi estrategia era esa, además de ser yo misma, por supuesto".
Uno de los puntos más sensibles de su paso por la casa fue su vínculo con Mavinga, quien la acusó de ser violenta. Sin embargo, Cinzia se mostró firme y evitó entrar en conflicto: "No lo sé, porque intenté hablar con ella muchas veces y nunca quiso hablar conmigo. Así que, desde ese punto de vista, la verdad es que no sé", contestó a cuál fue el punto de quiebre dentro de la casa.
Incluso descartó cualquier tipo de acercamiento fuera del reality: "La verdad no me interesa, porque intenté mucho. Lo sé y me quedo tranquila que tuve la intención de hablar con ella y siempre se iba de la habitación o del lugar donde estuviéramos". Para cerrar el tema, fue contundente: "Te soy sincera, no me interesa".
Al hacer un balance de su experiencia, la ex participante resaltó tanto sus fortalezas como sus debilidades: "Lo mejor, siempre es ser uno mismo, para mí lo mejor siempre es ser yo misma, y pensaba cuando salga, que me digan lo que me digan, voy a tener que hacerme cargo porque fui fiel a mí misma".
Y reconoció su talón de Aquiles: "Lo peor de mi juego fue un poco lo que también soy. A veces, subestimo algunas cosas, a veces soy inocente, no me doy cuenta de todo y eso me jugó en contra de muchas cosas que debía haber ajustado".
Ya afuera, algunas reacciones la sorprendieron más de lo esperado. "Nunca me voy a olvidar la cara de La Tora y de Eugenia cuando me ven como con rabia de que yo estuviera afuera. Eso me sorprendió porque yo siempre te juro que en mi cabeza yo era una planta; me despertaba todos los días para luchar en contra de dejar de ser una planta o hacer algo interesante o darlo todo por el juego". Y, con honestidad brutal, agregó: "Debería confiar un poco más en mí misma, pero nunca me creí nada. Entonces, eso me sorprende del afuera, que me cuando salgo y veo a mis amigos me digan 'la partiste' y yo, ¿en serio? Porque en mi cabeza yo no estaba haciendo nada".
En medio del revuelo mediático, también hubo lugar para el amor. Antes de la gala pudo reencontrarse con su pareja Dylan Gissi, con quien atravesó una distancia total durante su estadía en la casa: "Nos vimos un poco antes de la gala, nos saludamos y ya, ahora sí, ya estamos juntos".
Sobre la relación con Gissi explicó: "Es diferente porque habíamos vivido la distancia cuando yo vivía en Venezuela. Llegó un punto que hubo una vez que no nos vimos en tres meses, pero nosotros hablamos horas. Somos muy compañeros, muy amigos". Y marcó la diferencia con esta experiencia: "Esta es la primera vez que no hablamos. Contacto cero, una locura. En mi caso, trataba de estar feliz siempre para que él me viera feliz y él estuviera feliz. Es lo que yo siempre procuraba".
Además, confirmó que en diciembre dará el sí, aunque dejó en evidencia que los preparativos no avanzaron como esperaba: "Dejé un poco todo organizado y juré que él iba a tomar un poco más de partido, porque yo dejé una biblia de toda la lista de todo lo que había que hacer, el catering pero no tenemos nada porque juré que él se iba a encargar un poco más y salgo, y me dice que no hizo nada".
Incluso reveló una situación insólita: "Yo juraba que teníamos salón. Adentro los chicos me preguntaban, ¿tienes salón? Y yo, claro, yo tengo salón, tengo catering, tengo todo y cuando viene este me dice, no, que no tenemos nada".
Sobre sus vínculos dentro de la casa, no dudó en destacar a quienes se volvieron imprescindibles para ella, por lo cual las invitaría a su boda: "Tengo un montón de cariño, en especial a Sol y a Danelik, que las quiero muchísimo. No te puedo explicar lo raro que se siente extrañar, porque de verdad, genuinamente las extraño".
Y profundizó: "Sol era como un pilar para mí, un refugio, la veía y nos complementábamos, y Danelik, era tipo la veía y me alegraba el día. Era alegría automática para mí, y eso era hermoso".
Sin embargo, fue clara respecto a su boda: "Nosotros siempre decimos que a la boda va la gente de verdad. No hay nadie en nuestra lista de invitados que digamos, este nos va a criticar la boda. Así que de ahí los que considere hay que ver al salir, que siga el vínculo".
Confesionario de BBN
Cinzia se animó a jugar una última vez en el confesionario esta vez no para nominar, sino para hablarle a algún participante que sigue dentro de la casa. La oriunda de Venezuela eligió a Eduardo.
—¿Qué le dirías?
Y un poquito tuviste tú también la culpa de mi salida.
—¿Lo culparías de tu salida?
No, pero la alianza que hizo con el grupo de Andrea, y estando afuera, digo eso nos quebró, y si tuviera que hablar con alguien, se lo diría. Eso nos terminó de quebrar como grupo.
—¿Y qué consejo le darías estando vos fuera y teniendo el diario del lunes?
Ninguno, porque le di un montón de consejos y nunca los escuchó. Así que me confesaría con esto y le diría un consejo: 'Valora un poco más a la gente que te quiere y que te valora'.
—¿Cuál es tu final deseada?
Cinzia, Sol, Silly y Danelik.
De jugadora intensa a eliminada inesperada, Cinzia Francischiello se fue de Gran Hermano dejando huella. Entre polémicas, estrategias y emociones a flor de piel, su paso por la casa confirma que, más allá del resultado, hay participantes que no pasan desapercibidos. Y ella, sin dudas, fue una de ellas.