La puerta se cerró detrás suyo, pero el ruido todavía retumba. No fue una salida más: fue un quiebre emocional, una jugada a todo o nada y una historia que quedó a mitad de camino. Gran Hermano perdió a una de sus participantes más intensas, pero afuera lejos del encierro, Sol Abraham empieza a reescribir su propia narrativa: la de una jugadora que eligió sentir, incluso cuando eso la dejó fuera del juego.
BigBang dialogó con la expulsada sobre su primera semana fuera de la casa, el peso emocional del aislamiento, su expulsión, las polémicas, sus enfrentamientos y la posibilidad de volver al reality.
A días de su salida, la ex participante se mostró movilizada por el impacto de la experiencia, pero también agradecida por lo vivido: "La verdad que estoy feliz. Feliz por la experiencia que viví, por estar de vuelta en casa con mi familia, con mi hija, que extrañaba un montón y estoy chocha", expresó.
Uno de los ejes que atravesó su paso por el reality fue la distancia con su hija, algo que incluso quedó expuesto en reiteradas ocasiones. Consultada por ese aspecto, explicó: "Como cualquier mamá o papá que está aislado tanto tiempo, es normal que pase. A mí, obviamente, me pasó y lo expresé todo el tiempo. Así que yo creo que igual es normal que eso suceda".
Sobre el esperado reencuentro, agregó con cautela y dejó en claro que no quería hablar de su hija para no seguir exponiéndola: "El reencuentro fue increíble. La verdad es que no me gusta hablar mucho puntualmente de eso, pero lo que te puedo decir es que está todo más que bien, estuvo todo más que bien siempre. Era un tema más mío, de una extrañitis intensa".
Su salida no estuvo exenta de rumores. En redes y distintos programas se habló de versiones cruzadas sobre los motivos de su expulsión, desde supuestas negociaciones económicas hasta propuestas internacionales. Sin embargo, Abraham fue tajante al respecto: "La verdad es que ellos me expulsaron por eso, por lo que dijeron, que fue porque expresaba muchas veces que extrañaba a mi hija y decía que consideraba retirarme del juego. Y después, lo que se dijo, no tengo idea, no me hago cargo".
Al mismo tiempo, reconoció que no esperaba el nivel de repercusión que generó su paso por el programa. "Me sorprendió mucho, sí. Y estoy muy agradecida con la gente que me apoyó y que me apoya. Me emocioné mucho cuando salí y lo vi, hasta las lágrimas, porque era el abrazo que necesitaba sentir después de estar tanto tiempo aislada y sin saber si se entendía mi juego o no; salir y ver que había gente que sí lo entendía y le divertía y todo, fue un gran abrazo", sostuvo.
Dentro de la casa, su perfil competitivo la posicionó como una jugadora fuerte, incluso señalada por otros participantes como candidata a llegar a la final. Sobre esa percepción, reflexionó: "Guau, qué bueno. La verdad es que adentro es muy difícil percibir bien", comenzó.
En la misma línea, Sol expuso su juego tanto estratégico como mental: "Me pasaba para controlar un poco mi ansiedad que iba semana a semana. Y, obviamente, mi juego cambiaba semana a semana". Así reafirmó su lógica de juego sin medias tintas: "Mi deseo, por supuesto, era ganarlo, porque siempre lo dije, era entrar y darlo todo, o salir si no gustaba. El punto medio, el gris, mucho no me gusta. Entonces, era, lo doy todo. Gusta, lo gano. No gusta, me voy".
En cuanto a los vínculos que dejó dentro del reality, evitó tender puentes. "No, no hablé con nadie, la verdad", aseguró al ser consultada por por un posible reencuentro con Andrea Del Boca, una de sus mayores rivales dentro de la casa y quien hoy además también está fuera de juego.
Y fue aún más clara respecto a la posibilidad de recomponer relaciones, principalmente con Yipio, con quien supo pelear hasta sus últimos minutos en la casa: "No, la verdad es que no. Todos dentro de la casa, salvo Edu, la verdad es que eran contrincantes, y ni ellos me lograron conocer a mí como persona, ni yo también a ellos".
Sobre esa línea, profundizó en la diferencia entre su rol dentro y fuera del juego: "Me conocieron a mí en rol de jugadora. De hecho, me pasó que en La Casa de los Famosos fui como en rol más show".
En ese reality internacional, además, dejó entrever una faceta más personal, atravesada por vínculos y emociones. Según contó, logró conectar desde un lugar sensible con varios participantes, compartiendo historias de vida en muy pocos días y generando lazos inesperados. Incluso, ese clima se tradujo en gestos concretos: compañeros que le hicieron regalos —incluido uno pensado para su hija— y una despedida marcada por el afecto.
Y comparó las experiencias: "No querían que me vaya... yo decía qué diferencia, porque en la casa donde yo compito quieren que me vaya, y acá no. Creo que la diferencia era esa, en una jugaba y en la otra no".
También respondió a las críticas que la tildaron de "caprichosa", un rótulo que rechazó de plano: "No. O sea, que cuando ven a una mujer segura, en el sentido de plantarse y decir, que va de frente, que no se esconde, y que luchás por lo que querés, se llama capricho", afirmó.
Laura Ubfal, Yanina Latorre, Ángel De Brito y otros tantos periodistas la catalogaron con ese adjetivo, pero ella no se hizo cargo en absoluto: "Pero caprichosa, no. Sí segura y sé lo que quiero y voy por eso y lo doy todo de mí".
De cara al repechaje, su postura es de incertidumbre: "No lo sé. Tengo que decidirme, pero no lo sé, no estoy segura. Tengo miedo de arrepentirme si entro o si no entro", admitió. Aunque dejó en claro que siente que su historia en el juego no está terminada: "Tengo muchísimo más para dar, pero muchísimo".
Incluso desde afuera, asegura que sigue jugando. "Y pasa que entré jugando, me fui jugando y sigo jugando desde afuera. Show hasta el último minuto", soltó, fiel a su estilo. Y no evitó referirse a uno de sus cruces más comentados con Emmanuel a la hora de abandonar la casa: "Mi idea también era exponerlo y romper el único juego, la única estrategia que tenía, se la rompí. Mostró que su único recurso era ese, el jugar a las escondidas, no era Gran Hermano".
Por último, al proyectar una final ideal, dejó ver sus preferencias dentro de la casa: eligió a "Cinzia, Edu... y vamos a poner a alguien del otro equipo. Pincoya", y no dudó en señalar a su ganador: "Mi ganador sería Chincha".
Fuera del aislamiento, pero todavía dentro del juego, Sol Abraham se mueve en esa frontera difusa entre la emoción y la estrategia. Su salida dejó preguntas abiertas, pero también la sensación de que su historia en Gran Hermano aún no está completamente escrita. Porque si algo dejó claro, es que para ella nunca hubo grises: o se gana, o se va... y, si puede, siempre se vuelve.