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Muertes silenciosas

Motosierra asesina: murió de un infarto tras recibir el telegrama de despido

Granja Tres Arroyos despidió a 255 trabajadores de su planta en Concepción del Uruguay. Entre ellos estaba Carlos Esquivel, de 51 años y padre de dos hijas, que falleció al recibir la triste noticia.

12 Agosto de 2026 11:43
Carlos Esquivel BBN

La letra fría dirá que prescinden de los servicios. Los números, siempre los números, hablarán de 255 empleados. Alguno más interesado sabrá que se trata de una planta avícola en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. El Gobierno podrá justificar con "motosierra", "reconversión", "productividad" o alguna figura tan cliché como zonza. Tal vez "pescar en la pecera" o "cazar en el zoológico". Lo que muchos gritarán es la historia de Carlos Esquivel, operario despedido de Granja Tres Arroyos, quien se descompensó al recibir el telegrama de despido y falleció de un infarto.

Tenía 51 años, una esposa llamada Adriana y dos hijas, la menor de siete años. Como suele suceder con los buenos tipos, la comunidad (el barrio, los compañeros de trabajo, los amigos) lo apreciaba mucho, y por ese motivo se convocó a una colecta para ayudar a la familia a sobrellevar las primeras horas de una pérdida tan dolorosa como inesperada. 

Carlos Esquivel

Alimentos, artículos de higiene y elementos de primera necesidad. Todo ayuda, todo es bienvenido, todo suma cuando las cuentas solo arrojan pérdidas. La familia, sumergida en el más inexplicable de los dolores, sabe y agradece. 

Trabajaba en Granja Tres Arroyos desde hacía 15 años. Lo hacía en el sector "empaques". En criollo: laburaba a dos grados bajo cero todos los días durante toda la jornada laboral. Sufría de presión, pero -un signo de estos tiempos que las planillas de cálculo no registran, un síntoma que la macro no contempla- como no podía comprar los medicamentos, el sindicato estableció un convenio con el Director del hospital local para que se los consiguieran. Pero no sólo a Carlos: son varios los operarios en la misma situación. 

El telegrama es el desenlace de un largo calvario de padecimientos económicos. Le debían el 30 por ciento de la segunda quincena de abril y los meses de mayo, junio y julio. También la primera quincena de agosto, claro. Ah, y por supuesto el aguinaldo

El sepelio se realizó en la cochería Scolamieri de una Concepción del Uruguay que está de luto. Los gastos los afrontó un gerente de su propio bolsillo, porque -aseguran sus compañeros- el área de RRHH no los quiso afrontar.

granja tres arroyos

Padre, compañero, amigo, trabajador. Carlos Esquivel no será recordado por las estadísticas de la crueldad imperante ni por las planillas de Excel de las que muchos se jactan. Pero sí lo será por quienes lo conocieron y compartieron la vida a su lado. Julio, un compañero de trabajo que trabajaba codo a codo a su lado, nos contó alguito de su personalidad: "Era muy amiguero, y amigo de los amigos. Era chiquitito, medía 1.68 mts. y con eso lo cargábamos. Hace dos meses que venía muy angustiado porque veía que no podía mantener nada de lo que estaba acostumbrado, que no era mucho. Hasta le cortaron el cable, y no sabía como explicárselo a su nena de siete años". 

Y cierra con el drama que los números no registran: "Cuando recibió el telegrama le empezó a doler el pecho, y su esposa lo llevó urgente al hospital. Hicieron todo lo posible, pero no pudieron salvarlo. Lo vamos a extrañar".

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