El 23 de agosto se corrió la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires, una verdadera fiesta de la que participan miles de personas. Una de ellas era Axel Starke, triatlonista de 48 años oriundo de Luis Guillón, que llevaba el número 06988 en el dorsal. A 300 metros de la línea de llegada, el hombre se descompensó, y allí comenzó un calvario que terminaría días después con su fallecimiento en el ICBA (Instituto Cardiovascular de Buenos Aires). En el medio, una serie de negligencias organizativas, la desesperación de una familia y el dolor de sus conocidos, que lo recuerdan con amor y respeto.
Según indicaron sus allegados, el episodio sucedió alrededor de las 9.30 de la mañana. Incluso hay un video que refleja el momento en que tres personas atienden a Axel: le practican RCP y lo atienden con dispositivo DEA. Mientras tanto, los corredores llegan felices a la meta sin saber qué estaba ocurriendo allí mismo.
Axel permaneció en el lugar entre 10 y 11 minutos, lo que demoró en llegar la ambulancia contratada por la organización de la carrera. Entre los corredores, el vehículo pudo llegar, pero el traslado hasta el Hospital Fernández (a pocas cuadras) demoró entre 5 y 8 minutos más. Allí fue intubado, estabilizado, reanimado y trasladado luego al ICBA, pero era tarde: los médicos informaron que había sufrido daño neurológico severo por hipoxia, es decir, falta de oxígeno en el cerebro.
Las cuentas desde el momento en que se desvaneció cerca de la línea de meta hasta que llegó al Fernández arrojan entre 16 y 19 minutos. Demasiado para un caso como este; demasiado para cualquier caso. Cinco días después, Axel moriría de un paro respiratorio a las 3 de la madrugada. "No había nada que hacer, las cartas estaban echadas y la mano era muy mala", evocó su hermano Eric.
EL RECUERDO
Desde su infancia, el deporte ocupó un rol central en su rutina diaria. Entre los 8 y los 16 años jugó al rugby en el club Pucará de Burzaco, manteniendo un vínculo inquebrantable con sus compañeros de la camada 1977. Además de su pasión por el running y el triatlón —disciplinas en las que completó exigentes maratones de 21K y 42K—, practicó windsurf en el Lago Argentino, jugó al golf, esquió y obtuvo el título de timonel, hazaña con la que logró cruzar el Río de la Plata en plena sudestada. Sus allegados destacaron que encaraba cada entrenamiento con absoluta conciencia, manteniendo controles médicos rigurosos, una dieta estricta y una vida libre de hábitos nocivos, preparándose incluso para su próximo gran objetivo: hacer paracaidismo.
Más allá de la evocación deportiva, la más importante es la personal. Aún herida en lo más profundo de su corazón, su esposa -Eliana- eligió publicar una foto con un texto breve pero elocuente: "Te fuiste como viviste, corriendo...te voy a amar eternamente. Gracias por elegirnos!!"
"Todo lo que hacía, lo hacía a full y generalmente le salía bien", expresó su hermano Eric a El Diario Sur al recordarlo como una persona sumamente amiguera que cosechó afectos sinceros en cada ciudad donde vivió. Su círculo íntimo lo despidió con profundo dolor, remarcando no solo su espíritu perseverante y su amor por la actividad física, sino también su rol entrañable como tío y padrino, siempre detallista y presente. "Nada lo va a traer de vuelta, solo los que lo conocimos sabemos lo que nos perdimos sin él. Ojalá en el futuro los profesionales encargados de dirigir semejantes eventos tengan el tino de hacer las cosas de la mejor manera posible".
Su amigo Mariano Alcaraz, quien lo había visitado en Rosario hace un mes, lo recuerda y lo extraña. "Era un tipo bárbaro, una persona de primera siempre dispuesta a ayudar y siempre sonriente. No creo que haya alguien que no lo haya querido. En los 20 años que teníamos de amistad nunca lo vi enojado; a lo mejor sí apesadumbrado por alguna cuestión pero enojado nunca: siempre buscaba soluciones e iba para adelante. Un tipo super capaz, un deportista nato que entrenaba todos los días".
Axel era gerente general de dos hoteles en Rosario. Alcaraz lo conoce desde la profesión y lo quiere desde la amistad genuina que se formó con el paso de los años. Tal es así que lo visitó hace menos de un mes junto a sus hijos para sacarse una foto al pie del Monumento a la Bandera. "Amaba a su familia y estaba preocupado por todos. Perdimos a un valor importantísimo. Solo los que lo conocimos sabemos lo que lo vamos a extrañar. Espero que estas cosas no vuelvan a ocurrir, porque no hablamos de una carrera perdida en medio de un monte, es en la Ciudad de Buenos Aires. No pido 30 ambulancias, pero sí un corredor seguro de 3 metros con conos para garantizar la salida rápida de los vehículos y tal vez 5 ambulancias, porque en un evento así pueden pasar múltiples eventualidades".