La secuencia fue tan brutal como veloz. Apenas días después de recuperar la libertad, Matías Peralta, de 27 años, fue acribillado a tiros en plena calle en el barrio José Hernández de Mar del Plata. Murió horas más tarde en el hospital, pese a los intentos desesperados de los médicos por salvarlo. Peralta había sido excarcelado el lunes por decisión de la Justicia de Garantías, en el marco de la causa por el ataque a una vivienda que recibió 197 disparos en enero pasado.
Ese antecedente marcaba su nombre en la escena judicial y, ahora, también en la crónica roja. El miércoles, mientras circulaba en una camioneta Toyota Hilux por inmediaciones de las avenidas Alió y Juan B. Justo, otra camioneta similar se le puso a la par. Desde ese vehículo partieron los primeros disparos. Según reconstruyeron fuentes de la investigación, desconocidos le efectuaron varios tiros luego de recriminarle el ataque cometido el mes pasado. Peralta intentó escapar. "El bajó corriendo del rodado, pero otras dos personas en moto le siguieron disparando antes de darse a la fuga" dijeron fuentes oficiales.
Y agregaron: "Apenas unos minutos después lo llevaron al hospital que está a pocas cuadras del lugar e ingresó directamente a quirófano". La escena fue caótica. Disparos, corridas, vecinos atónitos y un joven herido que luchaba por su vida en el asfalto. Peralta fue trasladado de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA). Ingresó con múltiples orificios de bala en su cuerpo. Los médicos lo llevaron directamente a quirófano. Pero la gravedad de las heridas era extrema. Minutos antes de las 22, fuentes oficiales confirmaron su muerte. Pese a los esfuerzos, no pudieron salvarle la vida.
Tras el ataque, la camioneta desde la cual se realizaron los primeros disparos apareció abandonada. El o los atacantes lograron escapar. La causa quedó a cargo del fiscal Alejandro Pellegrinelli, quien ordenó una serie de medidas: recopilación de testimonios, análisis de cámaras de seguridad y peritajes en la zona. La principal hipótesis es la de un ajuste de cuentas. Peralta estaba acusado de haber participado en el tiroteo del 11 de enero, cuando al menos cuatro personas dispararon contra distintas viviendas. En aquel procedimiento se habían secuestrado armas, municiones, drogas y dinero en efectivo.