La historia de Luna Aylén Zárate duele por donde se la mire. Por la edad, por el contexto, por el final brutal y, sobre todo, por lo que vino después. Durante más de cinco semanas, el cuerpo de la adolescente permaneció en el Instituto Médico Legal (IML) sin nombre, sin identidad y sin respuestas, mientras su familia recorría Rosario buscándola viva. Luna había sido vista por última vez la noche del 23 de diciembre, cuando salió de su casa en el humilde barrio Puente Gallego, en el extremo sudoeste de la ciudad. A la madrugada del 24, alrededor de las 4, fue atropellada en la avenida de Circunvalación por un Ford Focus conducido por un hombre de 37 años.
Tras el impacto, fue trasladada de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde murió a las 5.50 como consecuencia de "politraumatismos graves". El conductor dio negativo en el test de alcoholemia y quedó imputado por "homicidio culposo", pero en libertad. Luna, en cambio, quedó atrapada en un limbo burocrático. El fiscal Patricio Saldutti, a cargo de la causa, explicó que "vemos una multicausalidad de factores que llevaron a la imposibilidad de identificar ese cuerpo que fue hallado ese 24 de diciembre". Según detalló, la menor no llevaba documentación ni pertenencias.
Incluso, relató: "Primero fue al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) en donde se intentó salvarle la vida, falleció, y fue al Instituto Médico Legal (IML) donde se le hizo la autopsia". Desde allí, se informó a la Fiscalía que el cuerpo era NN y se ordenaron los procedimientos de rigor. "Se ordena un cotejo dactiloscópico (...) primero en el ámbito de la provincia de Santa Fe, con personas que tienen algún prontuario. Al dar negativo eso, se realiza un cotejo con un sistema digitalizado donde deberían estar cargadas todas las huellas del Renaper. Desconocemos el motivo del porqué las huellas de Luna Zárate no están cargadas", admitió Saldutti.
Mientras tanto, del otro lado de la ciudad, la familia vivía una pesadilla. El padre de Luna radicó la denuncia por su desaparición recién el 30 de diciembre. "Recorrí todo Rosario buscándola, la busqué en todas las villas, me mandaban a mí en vez de ocuparse ellos", contó, con bronca y dolor. "Se me escapó, yo me fui a dormir y cuando me levanté no estaba".
Aquella noche, Luna había usado el celular de su papá para chatear por Instagram con un joven de 21 años, con el que se había contactado recientemente. El encuentro estaba pautado en una estación de servicio Puma, en Circunvalación y Godoy. "El pibe le mandó el Uber", confirmó la abuela, Marisol Sturzo. Las cámaras registraron que Luna se bajó allí. Nunca volvió. El fiscal reconoció que uno de los puntos clave que impidió identificarla fue una presunción errónea: "El dato con el que se contaba es que el cuerpo que estaba en el IML por su contextura física parecía ser el de una mujer mayor de aproximadamente 25 años. Y la misma información provenía de los médicos que intervinieron en el Heca". Esa estimación, equivocada, la dejó fuera de todos los cruces iniciales. "Eso impidió vincularla", reconoció.
Recién el 27 de enero, casi un mes después de la denuncia, el Ministerio Público de la Acusación difundió oficialmente la búsqueda con su foto. "Ayer recién nos dijeron que el fiscal dio la orden para que Luna sea buscada y empezó a aparecer su foto por todos lados", denunció la abuela. Horas después, llegó la noticia más devastadora: el cuerpo estaba en la morgue desde el 24 de diciembre. "Ella apareció muerta a las 4 de la mañana, atropellada en Circunvalación y Avellaneda. ¿A usted le parece que desde esa fecha la tienen ahí en la morgue?", preguntó Sturzo, sin ocultar la indignación.
El caso también expuso la extrema vulnerabilidad en la que vivía Luna. "Tenía un contexto intrafamiliar muy fuerte que había generado que el año pasado la Secretaría de la Niñez tomara una medida excepcional", explicó Saldutti. La adolescente había sido reintegrada a su familia recién en septiembre. Su madre lleva más de un año detenida y, durante un período, su padre estuvo hospitalizado. "Nunca nadie se hizo cargo ni controló nada", acusó la abuela. El ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, pidió cautela: "En un tema tan delicado lo peor que se puede hacer es salir a revolear conjeturas. Hay que esperar y darle a la familia una respuesta concreta basada en evidencia". Pero para la familia, las evidencias ya hablan por sí solas. Luna fue velada en su barrio, gracias a una colecta solidaria. Su padre, sin trabajo y con otros tres hijos, apenas pudo afrontar los gastos. El dolor es irreparable, pero la herida se profundiza con cada pregunta sin respuesta.