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Tragedia y dolor

"Con esta ya son 13 las que maté": apuntan a un chico de 16 años por el femicidio "a pedido" de su novia

Lo investigan como el responsable de la muerte de una compañera de colegio en Corrientes, que al comienzo se había caratulado como suicidio.

12 Agosto de 2026 15:18
El menor de 16 años está señalado como autor del femicidio de Cecilia Lazcano e investigan a su novia como la que incitó el crimen.

La investigación por la muerte de la adolescente de 16 años Cecilia Lazcano el 16 de julio en la localidad correntina de Alvear pasó del suicidio a la confirmación de un femicidio que todavía mantiene en vilo a la sociedad local. Según reportó la Justicia provincial, el autor es otro menor de la misma edad que afirmó haber asesinado a 13 personas en su corta vida. La hipótesis principal es que esta vez actuó a pedido de su novia, una compañera de quinto año de la misma escuela que la víctima.

Las marcas antiguas de cortes autoinflingidos en sus brazos fueron el factor principal que confundió a los investigadores de la fiscalía de Santo Tomé durante los primeros días. Aunque luego de que las pericias determinaran que la herida letal que tuvo la adolescente en su tráquea no pudo ser autoinfligida todo cambió. La víctima había ido la noche anterior a dormir a lo de una amiga y durante la madrugada se escapó para encontrarse con el autor de su femicidio en una cita en la que fueron a un terreno baldío en las cercanías de la vieja estación de tren local.

Cecilia Lazcano tenía 16 años cuando fue asesinada en la localidad correntina de Alvear.

El femicida es un compañero de cuarto año del Colegio Doctor Mamerto Acuña al que ambos acudían y, según reportaron, lo hizo de forma premeditada hasta en la forma de cómo iba a asesinarla. Cuando llegaron a él encontraron que tenía muchos mensajes borrados y le preguntaron por eso. "Tengo novia y es un poco celosa", fue la respuesta que dio. Las sospechas sobre él comenzaron a crecer y luego la aparición de las cámaras de seguridad que lo comprometían empeoraron su situación. En la ida se lo veía con ella y una pala en la mano. En la vuelta estaba solo.

Al mismo tiempo, las pericias sobre su celular revelaron el crimen y dejaron frases impactantes. "Todos se comieron el verso de que era un suicidio. Se levantó y todavía se mueve", fue uno de los mensajes que encontraron en su dispositivo móvil en el diálogo con su pareja, un año mayor y también estudiante de la misma escuela. "Con esta ya son 13 las que maté", le confesó el femicida a la chica. Si bien la frase puede ser impactante al punto de que sería un asesino serial, no existen reportes locales que coincidan con lo que se atribuyó.

La estación de Alvear en Corrientes no funciona desde 2011 y ahora por sus vías circulan únicamente trenes de carga.

Lo cierto es que al menor detenido en el Centro de Contención Juvenil de la capital provincial le hicieron pericias psiquiátricas y otros estudios psicológicos que revelaron trastornos en su psicopáticos en su conducta, remarcados por su capacidad de mentir sin ningún resquicio moral y por la falta de empatía que mostró durante los exámenes.

La investigación busca demostrar la hipótesis acerca del pedido de su novia para que termine con la vida de ella. Si bien los mensajes denotan que la otra joven sabía que su novio iba a matar a Lazcano, la demostración del pedido se encuentra vacante. Sin embargo, según quienes están detrás de la causa existen otros elementos con los que todavía podrían comprobar la complicidad de ella.

El Centro de Contención Juvenil de la ciudad de Corrientes, donde está alojado el autor del femicidio de Lazcano.

La noche trágica

Cecilia tardó en morir, tal como relató el autor de su femicidio en los mensajes. Primero la trasladaron al hospital local, luego se trasladaron con ella a Santo Tomé y por la gravedad del caso terminaron en la capital provincial, donde finalmente murió por la enorme cantidad de sangre que había perdido. Desde que su autor la cortó, la agonía y desesperación de ella fueron terribles.

La víctima huyó del baldío pero no podía gritar por el corte en la tráquea. Golpeaba las puertas de las casas de los vecinos hasta que una respondió, aunque no abrió la puerta. Para convencerla, la joven se sacó un anillo y se lo pasó por debajo de la puerta. Enseguida llamó a la Policía, quien cuando llegó la encontró en un charco de sangre, que venía desde el terreno donde fue atacada.