La madrugada del 1° de enero de 2021 quedó marcada por una escena caótica, atravesada por el miedo, la confusión y la violencia. Cinco años después, la Justicia le puso un punto final que dista de cerrar las heridas: Juan Ignacio Buzali fue absuelto en el juicio donde estaba acusado de tentativa de homicidio por haber atropellado a dos jóvenes motociclistas en La Plata. No hubo dolo. No hubo intención. Para el tribunal, fue un accidente.
La decisión fue tomada por los jueces Ramiro Fernández Lorenzo, Cecilia Sanucci y Silvia Hoerr, quienes consideraron que el hecho no constituyó un intento de homicidio sino, en todo caso, un delito de lesiones que ya prescribió. Así, el proceso quedó extinguido y el ex esposo de Carolina Píparo fue sobreseído. El fallo desarma la acusación que había sostenido el fiscal Juan Pablo Caniggia, quien pidió seis años de prisión efectiva al entender que Buzali actuó con intención de matar. La querella fue aún más allá: reclamó una condena de ocho años y describió la maniobra como un "artero embiste", ejecutado con "desprecio por la vida". Nada de eso prosperó.
Antes de conocer el veredicto, el propio imputado ensayó una breve defensa emocional: "Pido perdón. Si cometí algún error fue sin intención". El episodio ocurrió minutos después de que la entonces pareja fuera asaltada por seis personas armadas en la puerta de una vivienda en la calle 47. Venían de celebrar el Año Nuevo. El miedo, la adrenalina y la paranoia hicieron el resto. Camino a la comisaría, creyeron identificar a los delincuentes en una moto. Decidieron seguirlos.
La persecución terminó en la esquina de 21 y 40. Allí, el auto que conducía Buzali embistió desde atrás a una motocicleta. Los ocupantes -Luis Lavalle, de 23 años, y un adolescente de 17- cayeron al asfalto y quedaron heridos. No eran ladrones. No tenían vínculo alguno con el robo. Solo recorrían la ciudad para ver la tradicional quema de muñecos. El contraste entre la sospecha y la realidad fue brutal.
Durante el juicio, la defensa sostuvo desde el inicio que se trató de un "infortunio", una reacción desesperada ante una situación límite. "La determinación del Tribunal coincide con la postura que mantuvimos desde un principio: se trató de un accidente", afirmó el abogado Marcelo Peña tras conocerse el fallo. Pero del otro lado, la lectura es diametralmente opuesta. Para los representantes de las víctimas, no hubo error sino decisión. "Actuó con dolo", insistieron, y denunciaron que tras el impacto los jóvenes fueron abandonados "con total desprecio por la vida". Por eso anticiparon que apelarán ante el Tribunal de Casación.
El caso tuvo desde el inicio una fuerte carga simbólica y política. No solo por la figura de Píparo -quien años atrás había sido víctima de una brutal salidera bancaria que terminó con la muerte de su hijo-, sino porque volvió a poner en discusión los límites entre la legítima defensa, el miedo y la justicia por mano propia. Buzali pasó 107 días detenido. Luego obtuvo prisión domiciliaria y llegó al juicio en libertad. La Justicia evaluó informes psiquiátricos que descartaron peligrosidad y sostuvo que no existían elementos para probar una intención homicida.