Después de casi seis años de marchas, reclamos y una batalla judicial que parecía interminable, la familia de Magalí Gómez volvió a sentarse frente a un tribunal para escuchar una resolución que aguardaba desde hace tiempo. El juez Martín Viceconte condenó a Daniel Alfonso Portela por quebrantamiento de pena de inhabilitación, revocó la condicionalidad de la sentencia anterior y fijó una pena única de tres años y dos meses de prisión de cumplimiento efectivo.
Sin embargo, lejos de sentir que la historia encontró un cierre, el fallo volvió a abrir heridas que nunca terminaron de cicatrizar. Así lo expresó Nayla Gómez, hermana de Magalí, quien acompañó durante todos estos años el reclamo de justicia por la joven de 23 años fallecida tras ser embestida por una camioneta Dodge RAM en la Ruta Nacional 226 durante la madrugada del 24 de diciembre de 2020. "Cuando escuchamos la condena hacia Portela, todos lloramos, porque parecía que era todo en vano. Cuando nos dijeron que era de cumplimiento efectivo fue como un poco de alivio. Pero 3 años y dos meses no son nada. Cuando sabemos que Maga no vuelve más", relató.
La emoción del momento convivió con una sensación amarga que atraviesa a toda la familia. Aunque la nueva sentencia implica que Portela deberá cumplir prisión efectiva, Nayla considera que la respuesta judicial sigue estando lejos de la gravedad de la pérdida que sufrieron. "No sé si representa un acto de justicia para Magalí porque si te pones a pensar 3 años de prisión efectiva no es nada, pasa volando, y después esa persona vuelve a su vida cotidiana como si nada hubiese pasado. Creo que las leyes están muy mal hechas", afirmó en diálogo con BigBang.
La resolución judicial llegó después de que la propia familia denunciara que Portela había sido visto conduciendo nuevamente una camioneta pese a encontrarse inhabilitado para manejar. Ese incumplimiento fue filmado y terminó convirtiéndose en la prueba central que derivó en la nueva condena. Para los familiares, el desenlace no resultó sorpresivo. "Sí, de un primer momento sabíamos que al quebrantar la pena iba a ser de cumplimiento efectivo", explicó Nayla.
Uno de los aspectos más resonantes del fallo fue la decisión de decomisar la camioneta RAM utilizada para cometer el delito de quebrantamiento de la inhabilitación. La medida también tuvo una fuerte carga simbólica para la familia. "Todos en la familia tenemos diferentes formas de pensar. Yo particularmente cuando escuché que le iban a decomisar la camioneta fue como un alivio porque la misma camioneta que mató a mi hermana no va a andar como si nada en la calle, no le va a arruinar la familia a más nadie", sostuvo.
La causa atravesó años de movilizaciones, actos públicos y reclamos permanentes para evitar que el expediente quedara archivado o perdiera impulso. "Fue muy difícil sostener esta pelea, diría por la injusticia de ver que la Justicia nunca actuó correctamente, más allá que lo que está mal hecho son las leyes", señaló. De hecho, durante gran parte del proceso la familia sintió que la muerte de Magalí podía quedar sin consecuencias reales. "Siempre se sintió. Hasta este último juicio sentimos que la muerte de Maga quedaría impune. Tres años y dos meses de cumplimiento efectivo no es nada, se pasa rapidísimo", expresó.
Y manifestó: "Él entra y sale, mientras nosotros hace casi seis años que vamos a un cementerio a ver a Maga. Total impunidad podría decirte. Demasiado triste". El tiempo pasó, pero el recuerdo permanece intacto. "En diciembre de este año hace seis años de lo de Maga. Siempre está presente en todo, en una conversación, en un mate, en una mariposa cuando está cerca. Maga era luz, era compañera, ella nunca tuvo un no para nada. Se recuerda bien, pero siempre se termina llorando, hace mucha falta acá", contó su hermana.
La ausencia golpea especialmente a los cuatro hijos que Magalí dejó tras su muerte. "Qué pregunta sus hijos, qué fuerte... Ellos no hay un día que no la recuerden, ellos aún esperan volver a verla. Dejó cuatro hermosos hijos. Pero sí, su hija mayor Franchesca es igual a Maga cuando era pequeña, es verla a Maga en su infancia", relató con emoción. A pesar del reciente fallo, Nayla considera que el sistema judicial todavía tiene una deuda pendiente con las víctimas de siniestros viales: "Queda muchísimo por reparar. Las leyes sobre accidentes viales están mal hechas. No se puede dar 3 años por un homicidio culposo cuando matás a exceso de velocidad en una zona urbana".
Respecto de Portela, asegura que el último proceso judicial terminó de moldear la imagen que tiene sobre él. "Después de este último juicio me di cuenta que Portela es una persona que poco le importa, esa persona no conoce de empatía", afirmó. La familia tampoco descarta que el proceso vuelva a extenderse. "Sí, van a apelar obviamente", respondió Nayla cuando fue consultada sobre la posibilidad de nuevos recursos judiciales. Mientras la defensa analiza los pasos a seguir, para la familia Gómez la sentencia representa una mezcla de alivio y frustración. Alivio porque, después de años de insistencia, la prisión efectiva finalmente llegó. Frustración porque ninguna condena podrá reparar la ausencia de Magalí ni devolverle a sus hijos la madre que perdieron aquella madrugada de diciembre. "Maga era luz", concluyó Nayla.