Enrique Gamerro, de 71 años de edad, fue detenido en su domicilio de barrio Somisa y puesto a disposición del Juzgado de Garantías N°3, en el marco de un allanamiento por la presunta tenencia de material de abuso sexual infantil. Durante el registro se incautaron un teléfono celular, tres computadoras portátiles, ocho pendrives, memorias de cámaras fotográficas, anotaciones con enlaces a sitios de pornografía infantil y una pistola calibre 22.
💣En uno de los dispositivos hallaron una abundante cantidad de archivos de video e imagen vinculados a la causa.
La medida fue solicitada a la Justicia tras una investigación llevada adelante por la Oficina de Cibercrimen y Evidencia Digital del Ministerio Público Fiscal del Departamento Judicial San Nicolás. Del procedimiento participaron el Dr. Nicolás Lemme, por la UFI N.º 15 (a cargo del fiscal Jorge Leveratto), y el Dr. Julio Pérez Carretto, titular de la Oficina de Cibercrimen. El operativo contó además con el apoyo de la delegación San Nicolás de la Prefectura Naval Argentina.
Hasta aquí la aberrante noticia policial del presente.
Ocurre que este hombre fue noticia en los medios de San Nicolás y del país en el transcurso del año 2001, cuando salió de su casa a bordo de una camioneta Land Rover para hacer unos trámites en Rosario y, a partir de ese momento, se le perdió el rastro.
Por aquellos tiempos, los robos de vehículos de alta gama y los secuestros de personas estaban en pleno auge, por lo que las primeras hipótesis apuntaban a un hecho delictivo.
💣Gamerro en ese entonces era dueño de campos, de un estudio jurídico, de una radio y de una constructora.
Tal es así que hubo rastrillajes en los que estuvieron abocados más de cien policías en la zona de Zárate y Lima y hasta el ministro de Justicia de ese entonces -Jorge Casanovas- viajó a San Nicolás para monitorear la investigación.
Sin embargo, con el paso del tiempo se conoció que junto a él había desaparecido una fuerte suma de dinero en dólares -perteneciente a una reconocida empresa nicoleña- y que su ausencia no había sido forzada, sino que se retiró por decisión propia.
Tras permanecer tres meses prófugo, decidió regresar. La investigación judicial confirmó que durante su ausencia estuvo en Chile, Alemania, Egipto y Brasil (país donde permaneció al menos en dos oportunidades).
Allí fue visto por el playero de una estación de servicio y en Torres (un balneario del sur de ese país) charló con un matrimonio argentino, que finalmente confirmó que el hombre estaba en buenas condiciones de salud y que había abandonado el hogar por decisión propia.
A su retorno fue detenido y, posteriormente, purgó una condena en la Unidad Penal N°3 por los delitos de Desfraudación y Estafa. Hoy, más de 25 años después, vuelve a ser noticia por un hecho de gravedad.