El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona entró en la recta final este jueves, luego de que los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren ofrecieran su alegato y definieran las penas que esperan para los principales acusados del crimen del futbolista. En ese sentido, exigieron 12 años de prisión para el neurocirujano Leopoldo Luque, 10 para la la coordinadora de Swiss Medical, Nancy Forlini, y 8 años para la psiquiatra Agustina Cosachov.
Según explicó Ferrari en el alegato, "existen dos grandes responsables" en el "doble comando médico" que atendió a Maradona. A Luque lo definieron como el "indiscutible médico de cabecera" y a Forlini como quien "lideraba la otra organización caótica que tuvo en vilo al paciente en sus últimos días". A la hora de Cosachov, aseguró que "avaló el retiro de los acompañantes terapeúticos y omitió las señales de la insuficiencia cardíaca".
A la hora de las responsabilidades de Luque, Ferarri estableció que "con acciones y omisiones no profundizó estudios médicos recomendados por un cardiólogo. Se le advirtió hacer un estudio de cámara gama. No confeccionó una historia clínica actualizada. No gestionó una internación en un centro médico especializado, siendo tal la complejidad del paciente, y dispuso una internación domiciliaria donde tenían atado a Maradona".
Además, aseguró que el neurocirujano "hizo todo lo posible para que las cosas salgan mal. Ignoró los signos de insuficiencia cardíaca. Todos le decían que estaba hinchado y que tenía retención de líquidos. La actitud de Luque fue siempre la misma: no hacer nada". Por otro lado, destacó que en las 12 declaraciones que ofreció nunca "pudo revertir el cuadro probatorio" que estableció el tribunal.
En relación al resto de los acusados, exigieron una pena de cinco años de prisión y 10 de inhabilitación profesional para el psicólogo Carlos Díaz y cuatro de cárcel y ocho sin ejercer su profesión para los enfermeros Ricardo Almirón y Mariano Perroni. El único acusao contra el que no presentaron cargos fue para el médico Pedro Di Spagna, quien definieron que no tuvo "responsabilidad penal en el caso".
El día de la muerte
En el alegato, el fiscal Ferrari alertó sobre las condiciones en las que se encontraba Maradona el 25 de noviembre de 2020, cuando falleció. "Usaron un playroom que tenía una cama común y nada más. No tenía guantes, gasas, una vía, un botiquín de primeros auxilios, un desfibrilador, una ambulancia ni nada de lo que prometieron. Era un vacío puro, esa casa no tenía nada", lamentó. "Esto no sucedió de forma súbita y de un momento al otro, es una situación que se fue generando con el paso de los días", explicó Ferrari. "La evidencia es lapidaria, como fue la internación. A los imputados poco les importó la vida del paciente. El servicio médico fue tan ineficiente que no lo consideró ni siquiera humano", agregó después.
Según establecieron los fiscales a partir de las pruebas, ya para dos semanas antes de la muerte,"Maradona era una bomba de tiempo" que se "sacaron de encima" cuando lo llevaron a la internación domiciliaria. "La Junta Médica interdisciplinaria llegó a la conclusión de que Maradona no era un paciente sano que murió sorpresivamente, sino que eran un paciente con una gravísima complejidad médica. Una de las conclusiones fue que la muerte era evitable y la atención médica fue inadecuada", indicó Ferrari.
"Existen hoy conclusiones categóricas y, en ese marco, estamos en condiciones de afirmar que existió un grupo de improvisados que olvidaron en todo momento que trataban a un paciente vulnerable y complejo. Ese grupo de improvisados ha incrementado el riesgo más allá de lo permitido, algunos de ellos con indiferencia", confirmó el fiscal, en relación a la "agonía prolongada" por la que pasó Maradona las últimas 12 horas de su vida.