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Política
Se hundió solo

Adorni y el arte de no explicar nada: un espectáculo de soberbia y el guion mal aprendido de Santiago Caputo

Lo que dijo el Jefe de Gabinete parece pensado por su peor enemigo.

25 Marzo de 2026 13:53

Tragicomedia política y deshonra. Manuel Adorni, el jefe de Gabinete de Javier Milei, regresó a la palestra pública tras meses de silencio. ¿El motivo? Una conferencia de prensa que prometía respuestas sobre los cuestionamientos por el impactante crecimiento de su patrimonio y el escándalo por su viaje a Punta del Este. Lo que obtuvieron los y las argentinas, sin embargo, fue una mezcla de evasivas, soberbia y un guion tan mal diseñado que parecía escrito por su peor enemigo. Y, en cierto modo, lo fue: Santiago Caputo, el asesor de comunicación que más que ayudarlo, lo hundió.

Adorni inició su presentación con una declaración que parecía más un acto de autoexoneración que una explicación: "Mi patrimonio lo construí antes de entrar al Gobierno. No tengo nada que esconder", una frase que repitió como un mantra, como si la insistencia pudiera suplir la falta de argumentos... No hubo detalles, no hubo números, no hubo respuestas concretas. Solo un llamado a la Justicia como su único interlocutor válido: "Estamos poniendo a disposición de la justicia y los organismos de control correspondientes toda la información que necesiten", afirmó, mientras esquivaba las preguntas incisivas de los periodistas acreditados en Casa Rosada.

Manuel Adorni en su última conferencia de prensa

El problema es que Adorni no es cualquier político. Es el jefe de Gabinete, el hombre encargado de coordinar las políticas del Gobierno y, por ende, de dar la cara ante la opinión pública. Sin embargo, su estrategia fue la contraria: minimizar las preguntas, ignorar las críticas y huir hacia adelante con frases vacías como "No somos lo mismo que los que vinieron antes y la gente lo sabe" o el ya clásico "Parece que nos olvidamos que vivimos en un país donde un secretario revoleaba bolsos".  

Detrás del desastre comunicacional de Adorni hay un nombre que resuena con fuerza: Santiaguito Caputo. Este asesor, conocido por su habilidad para manejar las crisis del gobierno de las fuerzas del cielo, fue quien tejió el discurso que el jefe de Gabinete leyó al inicio de la conferencia. Según trascendió, Caputo mantuvo varias reuniones con Adorni en las horas previas al evento, afinando un texto que terminó siendo más un boomerang que un escudo.

Santiago Caputo, líder de la nueva SIDE

La influencia de Caputo quedó en evidencia no solo en las palabras del funcionario, sino también en sus gestos. Cada vez que Adorni lanzaba una frase polémica o se victimizaba al acusar a la prensa de exponer a sus hijos ("viajaban conmigo", dijo con tono indignado), Caputo asentía desde la primera fila como si estuviera viendo una obra maestra. Pero lo cierto es que el guion era tan pobre que más bien parecía escrito por alguien empeñado en arruinarlo. 

Para intentar transmitir apoyo -o al menos dar esa impresión-, Adorni estuvo flanqueado por varios funcionarios del Gabinete: Alejandra Monteoliva (Seguridad), Pablo Quirno (Cancillería), Luis "Toto" Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Transformación y Desregulación del Estado) y Mario Lugones (Salud). También estuvieron presentes figuras como Martín Menem, María Ibarzabal Murphy e Ignacio Devitt. La foto buscaba proyectar unidad y fortaleza, pero terminó siendo una postal incómoda: un grupo de ministros con caras largas, obligados a respaldar a un colega cuya defensa parecía hecha con cinta scotch.

El presidente Javier Milei tampoco se quedó atrás en esta cruzada por salvar a Adorni del naufragio. Desde su cuenta en X, lanzó una diatriba contra los críticos del jefe de Gabinete: "La ignorancia es atrevida", escribió, para luego agregar que los cuestionamientos eran producto de "un claro déficit de IQ" alimentado por "turbias operetas de la política". Un mensaje que intentaba ser contundente pero terminó siendo más bien un recordatorio del estilo poco sutil del Jefe de Estado.

Entre las acusaciones más graves contra Adorni se encuentran las inconsistencias entre su patrimonio declarado y su nivel de vida, así como los viajes cuestionados. Uno de ellos fue a Nueva York, donde utilizó el avión presidencial acompañado por su esposa Betina Ageletti. Otro, más reciente, fue a Punta del Este, destino preferido de los ricos y famosos... y ahora también de los funcionarios bajo escrutinio.

Manuel Adorni junto a su esposa, Bettina Angeletti, en la gira de Milei por Estados Unidos

Ante estos señalamientos, el Jefe de Ministros se limitó a reiterar: "Trabajé más de treinta y cinco años en el sector privado. Mi patrimonio lo construí ahí". En las filas del oficialismo creen -o quieren creer- que el escándalo no perforará la agenda pública aunque el problema para Manuel Adorni es que su silencio prolongado no hizo más que alimentar las sospechas. Y cuando finalmente habló, lo hizo con un discurso tan pobre y arrogante que dejó más preguntas abiertas que respuestas cerradas. Si su intención era apagar el fuego, lo único que logró fue avivarlo.