Antonio Banderas criticó a la policía migratoria estadounidense del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), autora de dos homicidios injustificados en las últimas semanas y señalada por gran parte de la población por su indiscriminada tarea de secuestrar inmigrantes ilegales para deportarlos. Además, confesó que su hija, nacida en España, teme por su libertad y lamentó que la población local haya votado a Donald Trump.
"No creo haber visto nada tan vergonzoso como la banda de macarras que ha inventado este señor, haciendo lo que están haciendo", cuestionó Banderas ante el programa Hora 25 de la Cadena Ser. El reconocido artista utilizó un término muy español, como macarras, para definir a los agentes del ICE. La palabra sirve para señalar a personas camorreras, bravuconas, peleadoras.
"No lo entiendo. Tengo a mis hijos espantados. A mi hija diciendo: 'Papá, yo he nacido en España. A mí pueden ir a buscarme'", reconoció Banderas, algo impresionado por el reclamo de su descendiente. Para el actor el escenario que se ve por las pantallas, "con personas mayores, sacándolos de sus casas prácticamente desnudos, tirados en la nieve, llevándose a niños esposados de 12 años", es algo que lo hace olvidar el país en el que fue feliz.
"El otro día, no por primera vez, pero sí de una forma más fuerte, me dio una reacción física. Arcadas, náuseas, viendo en la televisión imágenes de una chica a la que le pegaban una paliza en el suelo entre estos macaras. Porque no tienen otro nombre", insistió Banderas. "¿Qué necesidad hay de eso? ¿Qué necesidad hay de sacar una pistola y darle 10 tiros a un hombre que llevaba un móvil en la mano? Qué necesidad", se preguntó.
Al mismo tiempo, el actor fetiche de Pedro Almodóvar, además de lamentar la situación, sufrió por el debilitamiento de la democracia alcanzado en las urnas. "Es muy duro. Pero lo más duro de todo eso es que a este tío lo han votado", señaló en relación a Trump, el principal autor de estas políticas persecutorias.
La semana pasada y a la vista de todas las cámaras, efectivos del ICE terminaron con la vida de Alex Pretti de 37 años, quien había defendido a una mujer de una golpiza de esta fuerza. Lo tirotearon rodeado de otros agentes porque tenía un arma de portación legal, que nunca había sacado. Quince días antes había sucedido un episodio similar con Renee Nicole Good, a quien también fusilaron.