En una de esas jugadas que sólo la casta política más osada puede ejecutar sin pestañear, el presidente Javier Milei, conocido por su cruzada contra el "despilfarro estatal", asistirá este viernes al Festival de Doma y Folklore de Jesús María, un evento que, oh sorpresa, cuenta con financiamiento público.
Sí, el mismo tipo de eventos que el mandatario no dudó en calificar como un "derroche innecesario" en reiteradas ocasiones. Pero, claro, cuando se trata de convertirlo en un acto político libertario, parece que la música y las tradiciones populares adquieren un encanto especial.
Cabe recordar que Milei no tuvo reparos en arremeter contra la cantante Lali Espósito, a quien despectivamente llamó "Lali Depósito", por haber participado en festivales similares. "¿Por qué Nación tiene que estar financiando permanentemente?", bramaba el presidente en entrevistas, mientras señalaba con dedo acusador los subsidios otorgados a eventos culturales como el Cosquín Rock. Sin embargo, ahora parece que la vara de la coherencia es tan flexible como las cifras que lanza sin pruebas.
El festival de Jesús María, que este año cuenta con un presupuesto de 7.000 millones de pesos, es patrocinado por una larga lista de organismos públicos, desde la Agencia Córdoba Turismo hasta el Banco Nación. Pero, según el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, lo que Milei cuestiona no son los festivales "per se", sino el "descontrol del dinero público", dijo en un comunicado en su cuenta oficial de X. Al parecer, asistir a un evento financiado con esos mismos fondos mágicamente convierte el gasto en algo virtuoso.
Por si fuera poco, el presidente podría compartir escenario con el mítico Chaqueño Palavecino, transformando por un rato la tradicional fiesta folclórica en un mitin político. ¿Será que Milei también se animará a cabalgar como parte del show? Aunque Adorni ya desmintió esta posibilidad, con el mandatario nunca se sabe.
Lo que sí es seguro es que estará acompañado por su hermana Karina y otros miembros de su círculo íntimo. Porque si algo caracteriza al gobierno de las fuerzas del cielo, es su capacidad para sacar provecho personal hasta del más mínimo detalle.
Mientras tanto, la ironía alcanza niveles estratosféricos cuando se recuerdan las críticas de Milei hacia Lali y otras artistas como María Becerra por participar en festivales subsidiados. "La pregunta es si estás dispuesto a financiar esos gastos contra el IVA que le saca el alimento a los chicos pobres de Chaco", decía entonces. Ahora, sin embargo, parece que esos mismos fondos públicos son perfectamente aceptables si sirven para lucirse frente a 30.000 personas.
En fin, entre contradicciones y discursos grandilocuentes, Javier Milei sigue demostrando que la coherencia es un lujo del que puede prescindir. Total, siempre habrá un festival financiado por el Estado donde montar su próximo showcito político.