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Fuego amigo

Cruces, reproches y oportunismo: el caso Agostina Páez reavivó la interna oficialista y las grietas de la política exterior

Mientras Cancillería reivindica su intervención en Brasil, una diputada libertaria acusa al propio Gobierno de "abandono".

25 Marzo de 2026 10:11
Pablo Quirno

El regreso de Agostina Páez a la Argentina, tras ser condenada en Brasil por injuria racial, no solo dejó una resolución judicial. También encendió una disputa política que expuso tensiones internas, contradicciones discursivas y un uso oportunista de un caso delicado. En el centro de la escena quedó el canciller Pablo Quirno, quien salió a defender el rol del Gobierno frente a las críticas. "La intervención diplomática no fue de 'último momento'. Estuvimos acompañando el caso desde el primer día y coordinados en la acción que requería la defensa de Agostina", aseguró en redes sociales.

El funcionario también intentó justificar el bajo perfil de las gestiones: "Que no se den a publicidad previa las gestiones diplomáticas realizadas, no es indicio que no se estaba trabajando en el caso desde el gobierno". Según Quirno, la Cancillería actuó dentro de los límites que impone el derecho internacional. Destacó que se brindó asistencia consular, orientación legal y coordinación con la defensa, además de una presentación formal para garantizar que la condena pudiera cumplirse en Argentina. "Ella tenía que contratar una defensa y nosotros le dimos el apoyo de saber cómo manejarse en un sistema que es extraño", explicó.

Sin embargo, el propio canciller marcó el límite de esa intervención: el Estado no puede garantizar el regreso de un ciudadano ni hacerse cargo de su conducta en el exterior. Tampoco hubo asistencia económica. Esa aclaración, lejos de cerrar la discusión, abrió un interrogante político: ¿fue suficiente la actuación del Gobierno o se trató de un acompañamiento tardío y limitado? La respuesta más dura no llegó desde la oposición, sino desde el propio oficialismo. La diputada libertaria Marcela Pagano cruzó públicamente al canciller y desató una interna inesperada. "Cara rota! Sinvergüenza! Abandonaste a esta compatriota y a su familia!", lanzó sin filtros.

La legisladora fue más allá y cuestionó directamente el relato oficial: "Soy testigo una vez de cómo abandonan a los argentinos en el exterior porque me tocó otra vez intervenir". Pero el golpe político más incómodo llegó con una referencia inesperada. Pagano destacó el rol del ex presidente Alberto Fernández: "Gracias una vez más a la diplomacia parlamentaria y sobre todo nobleza obliga, al ex presidente @alferdez que desde el día 1 se involucró en la gestión, sin foto, sin conocerla, sin arrogarse falsas victorias como haces vos!!! Esa es la única verdad".

De esta manera y una vez más, la diputada oficialista optó por elogiar a un ex mandatario opositor para cuestionar a su propio gobierno. Pero el conflicto no terminó ahí. En otro mensaje, Pagano volvió a insistir en la idea de abandono estatal: "Agostina vuelve a Argentina! Fue clave la defensa de su última abogada Carla Junqueira... me presenté en la causa como fiadora solidaria de esta joven abandonada por el Gobierno".

Y remató con una apelación simbólica: "Porque cuando de argentinidad se trata, hay quienes solo vemos una única bandera: la Argentina". Las declaraciones dejaron al descubierto una disputa por la apropiación política del caso: mientras Cancillería intenta capitalizar la resolución como un resultado de gestión, sectores del propio oficialismo lo presentan como una victoria ajena y denuncian desidia estatal.