Mientras millones de argentinos intentan sobrevivir a un escenario de ajuste económico, salarios que pierden poder adquisitivo y dificultades para llegar a fin de mes, algunos referentes del oficialismo parecen vivir en una realidad paralela. Primero fue el presidente Javier Milei haciendo el famoso "six seven" desde el balcón de la Casa Rosada y ahora una legisladora que decidió celebrar sus 33 años con una fiesta de 15. Entre bailes, cotillón y consignas políticas convertidas en canciones, el contraste entre el discurso oficial de austeridad y las celebraciones de sus referentes vuelve a quedar en el centro de la polémica.
Una vez más, la dirigencia de La Libertad Avanza (LLA) quedó en el centro de la polémica por una celebración que desató críticas en las redes sociales. Esta vez, la protagonista fue Lucía Montenegro, quien decidió organizar una fiesta de quinceañera con una particularidad: ya había cumplido el doble de esa edad.
Lejos de cualquier intento de discreción, la celebración tuvo todos los ingredientes de una verdadera fiesta de 15: cotillón, vestido de gala, torta, vals y una puesta en escena digna de una adolescente. Entre las invitadas estuvo Lilia Lemoine, quien tampoco quiso perderse la oportunidad de sumarse al espectáculo.
En los videos que circularon por las redes sociales se puede observar a Montenegro bailando en el centro de la pista, enfundada en un clásico vestido de quinceañera, repleto de brillos y piedras.
La torta, blanca y con detalles dorados, tampoco faltó. Mucho menos la copa de champán para brindar, porque aparentemente siempre hay motivos para celebrar cuando el ajuste es una preocupación que se les exige afrontar a los demás. Mientras tanto, miles de argentinos hacen malabares para pagar las cuentas, llenar la heladera o conseguir un trabajo digno.
Sin embargo, lo más insólito de la noche no fue el vestido ni la escenografía, sino la participación de otros referentes libertarios que decidieron dejar de lado cualquier intento de solemnidad institucional para entregarse a una coreografía bastante difícil de defender.
Al ritmo de "Gasolina" y "Atrévete", los invitados sacaron los pasos de baile que dejaron bastante que desear. Tampoco faltó el tradicional vals, aunque en esta versión tardía de los 15 años los protagonistas fueron Lilia Lemoine y Guillermo Montenegro.
Pero si algo faltaba para completar el circo libertario, era convertir las consignas políticas en música de fiesta. Durante la noche, los presentes protagonizaron un pogo al ritmo de la frase de Milei: "Zurdos, hijos de puta tiemblen". Como si la agresividad política fuera un motivo de orgullo, los invitados celebraron una expresión que difícilmente pueda asociarse con el respeto o la convivencia democrática.
Y para coronar semejante demostración de desconexión, también sonó un remix del presidente repitiendo "No hay plata", aquella frase que el Gobierno convirtió en bandera para justificar recortes y restricciones presupuestarias. Al final, parece que la austeridad libertaria tiene una excepción bastante conveniente: la fiesta nunca se termina cuando el sacrificio lo tienen que hacer los demás.
Así, mientras Javier Milei insiste con que "no hay plata" para atender distintas demandas sociales, Lucía Montenegro convirtió esa misma frase en parte de una celebración donde no faltaron el cotillón, el champán y los bailes.